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25 de May de 2020

Mundo

Verdadera acción democrática

El hombre, desde el lugar y posición que se encuentre, está en deuda con sus congéneres. Algunos, en grupo, usan su poder económico, soc...

El hombre, desde el lugar y posición que se encuentre, está en deuda con sus congéneres. Algunos, en grupo, usan su poder económico, social y político para su beneficio y el de sus clanes y roscas, en detrimento de la gran masa que conforma el resto de la humanidad. Nada que se acerque a democracia. La sociedad mundial está repleta de ejemplos en la historia, de los sinsabores y derramamiento de sangre de inocentes por una causa común: la apropiación de tierras y riquezas, usando a sus hermanos (as) como sujetos u objetos desechables en guerras, prostituyéndolos y usándolos en otros tráficos inmorales e inhumanos. El cerco que le imponen algunos grupos sociales a la humanidad llega hoy a extremos insospechados con todo tipo de degradación y corrupción. La explotación a la vida de los seres humanos no tiene límites y la esencia de lo que llamamos democracia es solo un vocablo vacío, utilizado vilmente para engañar. Estamos abocados a una lucha de subsistencia aberrante, donde los valores humanos desaparecen. La hambruna y la sequía provocadas por el ánimo de enriquecimiento, aniquila millones de seres humanos, aun a temprana edad, mientras los grupos de poder miran para otro lado, hacen falsas promesas, conociendo las soluciones, y se empecinan en el dominio por la fuerza.

Leyendo a mi amigo Dr. Gabriel Rosas Vega (‘Razón Pública’), brillante economista y exministro de varias carteras en su país, coincido con sus planteamientos cuando dice: ‘El éxito de un gobierno NO está en el índice de crecimiento económico sino en el grado de solidaridad y distribución, en el nivel de ingreso y derecho a la vida’. La economía no puede crecer sin garantizar los derechos sociales básicos. O, como sostiene el Dr. Rosas Vega, ‘una democracia orgánica NO es posible sin democracia económica’, o, como también sostenía junto con su compañero, candidato presidencial del Nuevo Liberalismo, vilmente asesinado, Dr. Galán, sobre cuya muerte no escapa la duda de quiénes y qué intereses ordenaron esta nueva infamia (antes fue la de Gaitán), de que ‘el primer paso de la democracia económica debe ser la lucha del empleo y contra el empleo informal’. Y, en cuanto a la estructura judicial efectiva del Estado cuando afirmaban que ‘una cosa es el poder nominal de la Ley y otra el poder real de la burocracia’, verdades comprobables. Los Estados están penetrados por corruptelas de la política, el tráfico del clientelismo, los intereses financieros y las presiones de las transnacionales por controlar los recursos naturales de países emergentes. ¡Cuán cara y difícil de lograr sale la democracia!

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