Temas Especiales

20 de Apr de 2021

Mundo

Un hito que marcará la historia

Al momento de escribir este material no se había escogido un nuevo Papa, pero cualquiera que fuese la elección de los purpurados, el hec...

Al momento de escribir este material no se había escogido un nuevo Papa, pero cualquiera que fuese la elección de los purpurados, el hecho de la renuncia del actual genera controversia ante el recrudecimiento de los ataques de que es víctima la Iglesia por lo que ella significa para la sociedad mundial con escasos defensores, a la vez que por ser esta el ente comprometido con los pobres ante el permanente holocausto que vienen sufriendo, sobre todo desde el nacimiento de Cristo.

Benedicto XVI, ante la grandeza de su misión sucesoria, conoció de la imposibilidad de su Iglesia en poder cumplir, cabalmente, con los mandamientos de su evangelio. Esta tiene muchos y profundos compromisos que, a su avanzada edad, lo sometieron a un grado de impotencia frente a los grupos de poder económico-político mundial.

Hay quienes afirman que su decisión ha sido una cómoda acción de retiro para terminar sus días en disfrute y no en combate contra las injusticias. Pero, el Señor de la Creación no puede ser engañado y, a cada uno dará lo que merezcamos, así como nos dará un nuevo Papa, que, aunque se sigan dando escisiones en su Iglesia para acomodarla a monarquías y sistemas tiránicos de gobierno, deberá cumplir con su misión.

Por otro lado, la reciente desaparición física del líder auténtico de masas que nació del hogar humilde de 2 maestros de escuela en Sur América, cobra una presencia que se agiganta por haber servido a los pobres. Esa es la irrebatible gran diferencia con sus detractores quienes lo inmortalizaron por la vileza de sus ataques y la mediocridad de sus justificaciones, propias de lo que son y lo que valen: NADA. Los llamados revolucionarios en este mundo de imposiciones y represiones, no pueden declinar en su misión redentora. Ellos, en cualquiera de los espacios geográficos que el Señor nos regaló, igual que Cristo, morirán antes que renunciar a ello. La historia nos los muestra, que desde hace 2 mil años —y antes aún— los estigmatizan, persiguen y asesinan, igual en Europa, en África, en Asia y en América u otro continente.

Cristo, W. Wallace, S. Bolívar, P. Lumumba, Jorge E. Gaitán, Che Guevara y otros miles, inclusive anónimos, han muerto, y seguirán muriendo, mientras el hombre no instituya sistemas de equidad y solidaridad en sustitución del sistema anacrónico y criminal de desigualdades que viene transmitiéndose, imperio tras imperio hasta nuestros días. El manto de la noche no podrá continuar ocultando el brazo que igual asesina con la opresión que con métodos sofisticados de muerte. Todo saldrá a la luz.

MUNDO EN MARCHA