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02 de Apr de 2020

Mundo

Desesperación por comida y agua

FILIPINAS. Miles de supervivientes del tifón Haiyan en Filipinas, que habría dejado más de 10 mil muertos, esperaban ayer agua y comida ...

FILIPINAS. Miles de supervivientes del tifón Haiyan en Filipinas, que habría dejado más de 10 mil muertos, esperaban ayer agua y comida urgente, el mismo día en que salieron hacia la zona de la catástrofe barcos de ayuda estadounidenses y británicos.

Cinco días después del paso de uno de los tifones más potentes de la historia del país, que iba acompañado de vientos de 300 km por hora y olas de hasta cinco metros parecidas a las de un tsunami, la ONU teme ‘lo peor’ en las zonas más afectadas, principalmente las islas de Leyte y Samar, y pidió ayer 301 millones de dólares para ayudar a las víctimas.

‘Acabamos de lanzar un plan de acción que se concentra en la comida, la salud, el saneamiento, los refugios, la retirada de escombros y la protección de los más vulnerables’, dijo Valerie Amos, la jefa de las operaciones humanitarias de la ONU en Manila.

‘Tememos lo peor’, expresó John Ging, director de operaciones de la oficina de coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.

DESESPERACIÓN

Naciones Unidas habló de un número de víctimas que podría alcanzar 10 mil personas sólo en la ciudad de Tacloban, la capital de la provincia de Leyte, una de las más devastadas.

En total más de diez millones de personas, el 10% de la población del país, se ha visto afectada por el tifón y al menos 660 mil personas perdieron sus casas.

Las autoridades no logran hacer frente a la magnitud del trabajo para dar refugio y abastecer con agua, comida y medicamentos a los supervivientes, muchos de los cuales intentan huir de la zona. ‘¿Dónde está la comida? Aquí no hay nada para nosotros. Ya no tenemos casa ni dinero ni papeles’, dijo desesperada Carol Mampas, de 48 años, con su hijo de tres años con fiebre en los brazos.

‘Por favor, digan a las autoridades que nos ayuden. ¿Dónde está la comida? ¿Dónde está el agua? ¿Dónde están los soldados para recoger los cadáveres?’, se preguntó esta mujer que, como miles de supervivientes, pasó la noche en el maltrecho aeropuerto de Tacoblan con la esperanza de tomar un vuelo para abandonar la ciudad.

Además, las calles de la ciudad siguen llenas de cadáveres en descomposición y muchas personas armadas saquean los edificios todavía en pie. Para prevenir los saqueos las autoridades anunciaron ayer la imposición del toque de queda y el despliegue de vehículos militares. ‘La presencia de policías y soldados mejorará sin duda las cosas, pero no se hará todo en una noche’, dijo el ministro del Interior, Mar Roxas.

CRISIS EN LA INFRAESTRUCTURA

Bajo un presidente reformista, Filipinas emergió co mo una estrella económica asiática en ascenso, pero la estela de destrucción y muerte dejada por el tifón Haiyan resaltó sus debilidades: una infraestructura frágil tras décadas de corrupción y abandono.

Las bajas tasas de seguro en Filipinas significan que el desastre muy probablemente va a socavar las finanzas del gobierno, pero analistas dicen que pudiera no reducir significativamente el crecimiento, por el papel relativamente pequeño de la región afectada en la economía del país.

No obstante, la devastación causada por Haiyan resalta la urgente necesidad de gastar más fondos para construir caminos, puertos y líneas del tendido eléctrico, no solamente para mejorar el nivel de vida, sino también para resistir mejor tormentas, terremotos y otros desastres que azotan el país asiático regularmente.

Filipinas tiene el menor porcentaje de caminos pavimentados en comparación con vecinos como Vietnam, Malasia, Tailandia y Singapur, de acuerdo con datos compilados por grupos empresariales extranjeros en Filipinas en el 2010. Tenía además las peores calificaciones en otros índices clave como líneas telefónicas, viviendas con electricidad y electricidad perdida en la transmisión.