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05 de Mar de 2021

Mundo

Buscan un alto al fuego en Etiopía

YUBA. Los beligerantes en Sudán del Sur comenzaron ayer negociaciones para intentar poner fin a un conflicto que podría llevar a la naci...

YUBA. Los beligerantes en Sudán del Sur comenzaron ayer negociaciones para intentar poner fin a un conflicto que podría llevar a la nación más joven del mundo al borde de una guerra civil.

Las delegaciones del gobierno y de los insurgentes se encuentran en un hotel de lujo de Adis Abeba, la capital de Etiopía, donde los dirigentes enemigos se reunirán por primera vez con los emisarios especiales de los países vecinos.

El ministro de Relaciones Exteriores etíope confirmó que las negociaciones habían empezado, agregando que el bloque de África del Este que está intentando negociar un acuerdo se ha comprometido a dar su apoyo en todas las formas posibles.

Algunas fuentes sugirieron que los representantes de los beligerantes no se reunirían directamente al menos hasta el sábado.

‘Nosotros estamos participando en las conversaciones porque queremos la paz para nuestro pueblo aunque los grupos rebeldes no han aceptado un cese de las hostilidades’, afirmó el gobierno sursudanés en un comunicado el jueves al anochecer.

Se teme que miles de personas hayan perdido la vida en los combates que enfrentaron a unidades militares leales al presidente Salva Kiir contra una imprecisa alianza étnica de milicianos y comandantes militares amotinados liderados nominalmente por el exvicepresidente Riek Machar.

Sin embargo, los combates continúan en Sudán del Sur, donde el ejército prometió reconquistar a la ciudad de Bor, capturada nuevamente por las fuerzas rebeldes.

Las batallas que tienen lugar actualmente llevaron al principal responsable de la ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, Toby Lanzer, a advertir que tanto los soldados como los guerrilleros deben proteger a los civiles y a los responsables de la ayuda, pues si no lo hacen se agravará una situación que consideró crítica.

La embajada de Estados Unidos en Sudán del Sur ordenó una nueva retirada de su personal y pidió a todos sus ciudadanos que partan en un vuelo de evacuación que organizó debido al deterioro de la situación de seguridad.

Los enfrentamientos empezaron el 15 de diciembre, cuando Kiir acusó a Machar de tratar de dar un golpe de Estado.