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21 de Apr de 2021

Mundo

Partido oficialista se impuso en elecciones municipales

La amplia victoria del Partido de la Justicia y el Desarrollo estuvo empañada por enfrentamientos violentos.

El primer ministro turco, el islamo-conservador Recep Tayyip Erdogan, confirmó este domingo su poder en Turquía con la clara victoria de su partido en las elecciones municipales, con la que barre en las urnas meses de críticas y escándalos.

Respaldado por este éxito, Erdogan, de 60 años, podría presentarse a la elección presidencial del próximo agosto, la primera que se decidirá por sufragio universal directo.

Tras el recuento del 40% de las papeletas, los candidatos del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) obtenían el 46% de los votos a nivel nacional, muy por encima del 26% de la principal formación opositora, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), de centro izquierda.

Aunque el AKP lideraba los resultados en Estambul, la ciudad más grande del país, el duelo se presenta muy apretado en la capital Ankara, donde los candidatos del partido al poder y de la oposición cantaron victoria y acusaron de fraude a su rival.

Según las últimas cifras parciales, el AKP y el CHP tenían en torno al 44% de los votos.

El AKP, que ha ganado todas las elecciones desde su ascenso al poder en 2002, obtuvo el 38.8% de los votos en las anteriores municipales, en 2009, y cerca del 50% en las legislativas de 2011.

El resultado de ayer se presenta como un claro espaldarazo al primer ministro, desafiado por manifestaciones populares en las calles, denostado por la oposición e implicado desde hace unos meses en un escándalo de corrupción sin precedentes.

La decisión electoral ‘demuestra que Erdogan ha sobrevivido a los escándalos sin sufrir muchos daños’, comentó a la AFP el politólogo Mehmet Akif Okur, de la universidad Gazi de Ankara.

RIESGO DE POLARIZACIÓN

El jefe de gobierno es considerado por sus partidarios como el artífice del impresionante desarrollo económico turco, pero sus detractores lo tachan de ‘dictador’, reprochándole una deriva islamista y autoritaria.

Fiel a su retórica agresiva y provocadora, Erdogan llamó el sábado a sus tropas a dar una ‘gran bofetada’ a sus oponentes y a ‘dar una lección’ a los ‘espías’ y a los ‘traidores’ que conspiran contra él. En su línea de mira está la cofradía del imán Fethullah Gülen, residente en Estados Unidos. Erdogan lo acusa de manipular a sus simpatizantes en la policía y el poder judicial para dar vuelos a un escándalo de corrupción, que desde diciembre ha afectado a muchos allegados al poder y al propio primer ministro.

Esta guerra fratricida entre dos ex aliados del movimiento islámico-conservador tuvo su punto culminante el jueves, con la divulgación de una grabación de una reunión confidencial en la que varios altos cargos del país plantean la hipótesis de una intervención militar de Turquía en territorio sirio.

La difusión de esa grabación sonora, después de varias más que acusaron al gobierno de corrupción, llevó a las autoridades a ordenar, el jueves, el bloqueo de YouTube, una semana después de ordenar el de Twitter.

Esta medida reforzó las críticas de la oposición y de numerosas capitales extranjeras, que manifestaron abiertamente su preocupación por el autoritarismo de Erdogan.

Pese a la victoria clara del AKP, no se espera que con esto termine la crisis política, máxime si Erdogan se presenta candidato a la presidencia el próximo 10 de agosto.

‘Seguramente se va a presentar, lo que va a encolerizar a los liberales, a los partidarios de Gülen y a la oposición laica’, augura Soner Cagaptay, del Washington Institute. Según él, ‘Erdogan se va a volver más autoritario y Turquía se va a polarizar, con riesgos de disturbios’.