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25 de Oct de 2020

Mundo

Conflicto sin fin

La muerte de adolescentes israelíes y palestinos, unos por secuestro y asesinato y otros por la locura de las reacciones represivas

La muerte de adolescentes israelíes y palestinos, unos por secuestro y asesinato y otros por la locura de las reacciones represivas sin fin (Ojo por ojo), son los más recientes eventos de un conflicto entre dos pueblos vecinos que expresan bíblicas hostilidades. Son profundos odios que inspiran temor y preocupación en la comunidad internacional porque tales enfrentamientos podrían encender la llama de una guerra sin retorno.

Lo cierto es que el fin del conflicto no parece cercano; menos en esta época en la que Estados Unidos está preocupado por los realineamientos geopolíticos en Irak y los territorios adyacentes que sorpresivamente lo atan a una zona de gran conflictividad bélica. Mucho menos da Israel señales de mantener abierta la ‘hoja de ruta’ para aliviar las tensiones. Por el contrario, dada su superioridad militar, no está hace ninguna concesión fundamental e intenta conservar al máximo posible los territorios ocupados, particularmente en Jerusalén este, Cisjordania y Gaza. Pero las dificultades crecen y la ‘hoja de ruta’ -que EE.UU hizo pública en el 2003- pierde viabilidad como fórmula para alcanzar una paz duradera.

Este conflicto se ha alargado y coincide en tiempo real con el reordenamiento mundial que pasa por Oriente Próximo, el este de Ucrania, las alianzas asiáticas, el estatismo europeo y los desafíos no resueltos que EEUU enfrenta en esta complicada región donde, precisamente, Israel es su principal aliado.

Por estos días la prensa internacional se ocupa de las acciones y reacciones que producen las muertes injustificadas de los adolescentes de estas dos naciones. Pero debemos recordar -apelando a la cordura que queda- que el gobierno de Benjamín Netanyahu ejerce el predominio militar, tiene bajo su autoridad las colonias israelíes, el muro de separación, amplias bases militares con otros estados árabes y presiona sobre la densa y arrinconada población palestina. Por supuesto ambas naciones tienen dividida la opinión pública mundial. Y tal hecho constituye la más grave amenaza al entendimiento necesario para alcanzar la estabilidad relativa entre ambos pueblos como un todo.