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08 de Aug de 2020

Mundo

El comodín ruso

La ayuda militar a Ucrania no asusta a Rusia. Nuevas sanciones económicas pesarían más en un país cuya economía está ‘en caída libre’

Los acuerdos de Minsk para poner fin a los combates en Ucrania enfrentará el mismo obstáculo que dicho acuerdo ha enfrentado anteriormente: cómo garantizar que Rusia cumpla con éste. Frustrados por el continuo apoyo de Rusia a los separatistas ucranianos, los estadistas occidentales han comenzado a pensar en ayuda militar para el gobierno ucraniano. Pero tratando de determinar lo que realmente disuadiría a Moscú, sería útil escuchar lo que aparentemente asusta a los propios rusos, y no es la ayuda militar a Kiev.

Cuando se le preguntó recientemente acerca de la posibilidad de sanciones ‘SWIFT’, que impediría a Rusia participar en el sistema de pagos internacionales centrado en el dólar estadounidense, el primer ministro Dmitry Medvedev advirtió que la respuesta de Moscú sería ‘sin límites’. Andrei Kostin, el director del segundo banco más grande de Rusia, explicó en el Foro Económico Mundial en enero que tal movimiento conduciría instantáneamente a la expulsión del embajador estadounidense de Moscú y al retiro del embajador de Rusia en Washington. Esto significaría que ‘los países están al borde de la guerra, o están sin duda en una guerra fría’, agregó Kostin. En cambio, Rusia parece estar disfrutando su contra guerra en el este de Ucrania, que puede mantener a Ucrania inestable a muy bajo costo y a la defensiva casi indefinidamente. Es comprensible por qué los colaboradores más cercanos de Putin están tan sacudidos ante la perspectiva de sanciones económicas adicionales. La economía rusa está en caída libre. En un informe publicado recientemente, la Agencia Internacional de Energía dijo que Rusia está ‘enfrentando una tormenta perfecta de precios que se derrumban, sanciones internacionales y depreciación de la moneda’. El FMI proyecta que la economía de Rusia se contraerá en un 3 por ciento en 2015. Y que Putin necesita fuertes ingresos del petróleo para mantener su poder en el país. Según The Economist , de 2008 a 2009, cuando los ingresos del petróleo se desplomaron durante la crisis financiera mundial, el gobierno ruso aumentó su gasto en un asombroso 40 por ciento para preservar la estabilidad social. En los últimos años, el gasto de defensa ha aumentado en un 30 por ciento y los subsidios de alimentos y de vivienda también han crecido. Esta ayuda no se puede mantener por tiempo indefinido. Con el tiempo, el dinero se acabará.

Por otro lado, Rusia podría continuar fácilmente manejando sus escaramuzas militares en el este de Ucrania. Si bien sus cartas económicas son débiles, sus cartas militares siguen siendo fuertes, sobre todo en comparación con las de Ucrania. El presupuesto de defensa de Moscú en 2014 fue aproximadamente 20 veces el de Kiev, según las cifras publicadas por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. Rusia tiene 771,000 fuerzas en servicio activo y 2 millones de soldados en reserva, además de 8,000 armas nucleares, por supuesto. Sumado a eso, Ucrania está al lado y sus regiones orientales están dominados por rusos étnicos, proporcionando a Moscú mano de obra y una justificación para su malicia. El argumento en contra de las sanciones es que, mientras que podrían aumentar los costos de Rusia, Putin ha demostrado que no responde a costos mayores de una manera racional y calculadora. Pero si ese es el caso, entonces la ayuda militar para Ucrania no funcionaría tampoco. Nadie cree que Kiev puede prevalecer en una competencia militar con Moscú. Un informe del grupo de expertos de ex funcionarios del gobierno instando ayuda militar reconoce que la oferta no haría más que aumentar los costes para el Kremlin con el fin de obligarlo a negociar. En otras palabras, el consenso entre los expertos es que la única estrategia posible es elevar los costos de Rusia. El desacuerdo es realmente acerca de qué tipos de costos Putin encuentra más onerosos. La ayuda militar a Ucrania podría avivar las llamas del nacionalismo ruso, permitiría a Putin envolverse en colores militares y defendería a sus ‘compañeros rusos’ en una arena en la que será capaz de asegurar que Moscú prevalecerá. Para un régimen que libró dos guerras amargas y costosas en Chechenia, una región mucho menos central para la imaginación rusa que Ucrania, no es probable que la pérdida de algunos hombres y de dinero en una operación militar sea un elemento disuasivo.

¿Por qué Occidente querría moverse de su área fuerte (presión económica a un área donde será superado en todos los sentidos? Si Rusia rompe este acuerdo de paz frágil, entonces deberán considerase más sanciones.

El senador Lindsey Graham, ofreció recientemente la razón más honesta de por qué algunos en Washington abogan asistencia militar. A pesar de que no parece probable que funcione, es una forma de hacer algo frente a la agresión rusa. ‘No sé cómo termina esto si le das a Ucrania capacidad defensiva’, dijo Graham en la reciente Conferencia de Seguridad de Munich, ‘pero sé esto: me voy a sentir mejor, porque cuando se necesitaba a mi nación para hacer frente a la basura y apoyar a la libertad me paré y apoyé a la libertad’. Pero el objetivo de la política exterior de Estados Unidos no es hacer que Lindsey Graham se sienta mejor. Es para realmente alcanzar los objetivos en el terreno. Eso significa escoger sus batallas y armas con cuidado.

COLUMNISTA