Temas Especiales

29 de Oct de 2020

Mundo

Más violencia y drogas en la región

Los problemas de seguridad ligados al negocio de las drogas siguen siendo una de las epidemias de Centroamérica

Más violencia y drogas en la región
El 80% de la cocaína que entra clandestinamente en EE.UU. pasa por Centroamérica.

América Central no es una de las principales rutas de tránsito de drogas, y víctima de la violencia y la corrupción que genera, sino que también ve cómo aumenta la producción y el consumo de sustancias prohibidas, según un informe de la ONU publicado ayer.

‘Los problemas de seguridad relacionados con el negocio de las drogas, como los altos niveles de violencia, el blanqueo de dinero, la corrupción y otras actividades ilícitas, son cuestiones acuciantes para los países de Centroamérica y el Caribe’, señala la JIFE, un organismo autónomo dentro del sistema de la ONU.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) insiste en que la región es ‘explotada’ por grupos criminales locales e internacionales como rutas de tránsito de drogas desde los países productores de Sudamérica hacia los consumidores de los países ricos de Europa y Estados Unidos.

De hecho, la JIFE estima que el 80 por ciento de la cocaína que entra clandestinamente en EEUU pasa por Centroamérica.

Los altos beneficios que genera el narcotráfico, especialmente de esa droga, provoca una feroz competencia entre distintas bandas y ha hecho crecer la violencia.

‘Las zonas más preocupantes en lo que respecta a la violencia están en el litoral de Honduras, en ambos lados de la frontera entre Guatemala y Honduras, y en Guatemala a lo largo de las fronteras con Belice y México’, detalla la Junta. El documento se refiere a los cálculos que hablan de la existencia de unas 900 bandas criminales o ‘maras’ en Centroamérica, con unos 70,000 miembros.

El informe señala que el tráfico de cocaína ha aumentado, sobre todo en la frontera entre Guatemala y Honduras, debido a la intensificación de la lucha contra la droga en México.

También se ha detectado un crecimiento en la fabricación y tráfico de nuevas sustancias psicoactivas, como la metanfetamina.

En el campo de la prevención, la JIFE señala que la falta de recursos limitan la capacidad de los Gobiernos de aplicar políticas contra el consumo de drogas.