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06 de Apr de 2020

Mundo

Monitor Internacional Conflicto marítimo y el gas boliviano

Una vez terminada la Guerra Fría las disputas entre las naciones más que por razones ideológicas y religiosas, se produjeron por conflic...

Una vez terminada la Guerra Fría las disputas entre las naciones más que por razones ideológicas y religiosas, se produjeron por conflictos derivados del acceso al petróleo, el gas y la seguridad de las vías –terrestres y marítimas- para transportarlos a sus destinos. Un repaso rápido a los conflictos en Irak, Siria, Libia, Ucrania, o el incremento de las tensiones entre Venezuela y EE.UU., y tantos otros, se explican sustancialmente por las urgencias energéticas de los países desarrollados y su oculta participación en tales guerras. El acceso a los hidrocarburos, petróleo y gas principalmente, es el eje de tales conflictos internacionales.

Esta premisa explica en parte por qué Bolivia ha llevado hasta la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sus actuales reclamos a Chile por una ‘salida soberana al mar'. El gobierno de Evo Morales tiene en la mira el acceso a la cuenca del Pacífico y, en 2013, presentó en la CIJ su imperiosa necesidad de contar con territorios hacia el mar que perdió en su guerra con Chile, hace 130 años (Guerra del Pacífico).

Desde 1998, según datos de la CEPAL, las reservas de gas en Bolivia se han multiplicado por diez. La explotación del gas boliviano en América Latina, y los análisis de mercado (reservas, exploración y proyección de la demanda) están produciendo cambios en las relaciones entre los Estados en la región. El 70% del gas que consume Brasil procede de Bolivia. Desde el gobierno de Lula da Silva, Brasil se propuso modificar esta dependencia, obligando a Bolivia a buscar otros mercados. Mientras tanto Argentina que ha disminuido su producción, que no alcanza a cubrir su demanda interna, aumentó la importación de gas de Bolivia. Los nuevos escenarios económicos determinan la necesidad de Bolivia de modificar su estrategia, puesto que satisfacer las variables demandas actuales del Cono Sur, que no encarecen el producto pues no es fácil cruzar la cordillera de Los Andes. En paralelo China y en general Asia, aumentaron su consumo de gas y, en tal sentido, Bolivia vuelve a mirar al Océano Pacífico, esta vez con mayor determinación. El significado de esta nueva posición energética de Bolivia hará que el mapa geoestratégico de Latinoamérica siga cambiando.