Temas Especiales

12 de Aug de 2020

Mundo

Rajoy se escuda en su papel político y niega conocimiento de finanzas de su partido

Por primera vez un presidente español en ejercicio compareció como testigo ante un tribunal, en un caso de corrupción que involucra al oficialista Partido Popular

Rajoy se escuda en su papel político y niega conocimiento de finanzas de su partido
La trama Gürtel estaba supuestamente dirigida por el empresario Francisco Correa, cuyas compañías, entre otras actividades, organizaban actos del PP y de administraciones gobernadas por ese partido, tanto en campañas electorales como en períodos ordinarios, así como viajes de dirigentes, con gastos que la Justicia sospecha que estaban inflados

El presidente del Gobierno español y del PP, Mariano Rajoy, subrayó hoy su condición de político para negar cualquier conocimiento de la financiación y la contabilidad de su partido, que investigan la Justicia española.

Por primera vez un jefe del Ejecutivo español en ejercicio compareció como testigo ante un tribunal, en este caso la Audiencia Nacional, en el caso conocido como "trama Gürtel", sobre una red de contratos amañados con empresarios que licitaban con el PP entre 1999 y 2005.

En esos años Rajoy ocupó altos cargos en el partido, desde vicesecretario general a presidente, aunque hoy alegó que siempre estuvo en la parte política y de estrategia electoral y nunca en los temas económicos y de financiación.

La comparecencia del líder conservador ante el tribunal había despertado una gran expectación, aunque sus respuestas parecieron bastante previsibles, a tenor de lo que ya había dicho en numerosas ocasiones públicamente.

A preguntas de los abogados de las acusaciones particulares y de la defensa Rajoy negó hoy haber tenido papel alguno en la financiación de campañas electorales del PP y aseguró que nunca se ocupó de temas contables ni tuvo conocimiento de una supuesta "caja B" en esa formación.

La trama Gürtel estaba supuestamente dirigida por el empresario Francisco Correa, cuyas compañías, entre otras actividades, organizaban actos del PP y de administraciones gobernadas por ese partido, tanto en campañas electorales como en períodos ordinarios, así como viajes de dirigentes, con gastos que la Justicia sospecha que estaban inflados.

"Jamás me he ocupado de una cuestión de contabilidad. Mis responsabilidades son políticas", subrayó hoy Rajoy, quien dijo no conocer a Correa, a pesar de que éste ha dicho en el juicio que tenía despacho en la sede del PP, de la que entraba y salía a su antojo.

No obstante, sí admitió que fue él quien en 2004, ya como presidente del partido, dio la orden de que el PP dejara de tener relación con las empresas de Correa, porque había indicios de que podían estar usando el nombre del partido para hacer otras contrataciones y eso no les gustó.

El letrado de la acusación preguntó si los dirigentes del partido habían percibido sobresueldos durante un tiempo.

Rajoy explicó que varios altos cargos cobraban el sueldo de diputado y, además, algunos percibían un complemento legal en dinero que declaraban al fisco y que dejaron de percibir una vez entraron en el Gobierno, en 1996.

Otro nombre propio que apareció en el interrogatorio fue el de Luis Bárcenas, durante muchos años gerente del PP y luego tesorero nombrado por Rajoy y que es juzgado por corrupción en otro caso judicial distinto.

Bárcenas hizo públicos hace unos años unos documentos que supuestamente reflejaban la contabilidad paralela del partido y el pago de sobresueldos en "B" a dirigentes.

Esos papeles son "absolutamente falsos" proclamó hoy Rajoy, que cuando empezaron los problemas judiciales de Bárcenas le envío un mensaje telefónico de apoyo: "Luis, sé fuerte. Te llamaré mañana".

"Uno manda muchos mensajes, pero (en el caso de Bárcenas) no hice nada y no lo llamé", dijo el líder del PP sobre ese mensaje que fue revelado por la prensa.

En su intervención Rajoy manifestó que en los treinta años que lleva en el Comité Ejecutivo del PP nunca se han debatido las cuentas del partido.

La interrogatorio a Rajoy generó numerosas reacciones de la oposición, mayoritariamente críticas.

El líder socialista (PSOE), Pedro Sánchez, pidió la dimisión del presidente por "dignidad" y para no "arrastrar" en su "caída" el prestigio de la democracia y las instituciones mientras que otro dirigente de izquierdas, Pablo Iglesias (Unidos Podemos), reclamó un pleno extraordinario del Congreso para que Rajoy rinda cuentas de su declaración como testigo en el juicio por el caso Gürtel.

Socios parlamentarios del PP, los liberales de Ciudadanos también fueron críticos con Rajoy, de quien dijeron que resulta "poco creíble" que no supiera nada de sus responsabilidades cuando él era el responsable de las campañas.