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14 de Oct de 2019

Mundo

El Parlamento húngaro debate ley que restringe el trabajo de las ONG

La legislación propuesta, criticada por la oposición, las Naciones Unidas y más de 250 ONG

Presidente de Hungría, Viktor Orbán.

El Parlamento de Hungría ha comenzado hoy a debatir el polémico proyecto de ley presentado por el Gobierno del nacionalista Viktor Orbán bajo el nombre "Stop Soros" para limitar y controlar la actividad de las ONG que ayudan a refugiados en el país.

"Necesitamos armas legales más fuertes para luchar contra los organizadores de la inmigración", dijo el secretario de Estado en la Oficina del primer ministro, Bence Tuzson.

Según algunos observadores políticos, la legislación propuesta, criticada por la oposición, la ONU y más de 250 ONG, forma parte de la estrategia de Orbán y su partido, el Fidesz, de cara a las elecciones legislativas previstas para el próximo 8 de abril, pues no se prevé que pueda ser adoptada antes de esa fecha.

Gergely Gulyás, líder del grupo parlamentario del Fidesz, ha adelantado que de momento el proyecto "no cuenta con el apoyo necesario en el Parlamento", ya que la aprobación de algunas de las disposiciones requieren el voto de dos tercios de los diputados.

Entre otras medidas, el paquete legislativo propuesto incluye un impuesto del 25 % a las donaciones que llegan a las ONG desde el extranjero.

Además, introduce la necesidad de una autorización del ministro del Interior para que una organización pueda prestar apoyo a inmigrantes, lo que implicaría que sería sometida previamente a una investigación de las autoridades de seguridad nacional.

El texto determina que "el apoyo a la inmigración" supone cualquier actividad relacionada con la información, organización y servicios hacia los refugiados, y que cualquier grupo que la lleve a cabo sin el permiso correspondiente puede ser prohibido.

Se prevén medidas punitivas para los colaboradores de las ONG, como la expulsión del país para los extranjeros, mientras que a los nacionales se les prohibiría acercarse a menos de 8 kilómetros de la frontera de la Unión Europea (UE), con lo cual también les estaría vedado llegar hasta aeropuertos y puertos con tráfico internacional.

La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha advertido de que la ley propuesta "representa una restricción injustificada del derecho a la libertad de asociación y es una continuación preocupante del asalto gubernamental a los derechos humanos y a los espacios cívicos" en Hungría.

"Si se aprueba, estigmatizará todavía más a los grupos de la sociedad civil (...) y reducirá su habilidad de llevar a cabo su trabajo indispensable", afirmó el portavoz del alto comisionado, Rupert Colville, en rueda de prensa en Ginebra.

En una carta conjunta, más de 250 organizaciones europeas defensoras de los derechos humanos protestaron ayer contra la extrema obstaculización "del trabajo legítimo" de dichos grupos.

Human Rights Watch (HRW) criticó, entre otros puntos, que la ayuda a una persona que huye de la persecución y/o de la guerra sea considerada una amenaza para la seguridad nacional.

HRW instó recientemente a los socios de Hungría en la UE a no aceptar "este nuevo asalto a los grupos y activistas independientes" por ser "antitético" a los valores comunitarios.

El Comité húngaro de la Federación Internacional de Helsinki para los Derechos Humanos (IHF) ha pedido "la retirado inmediato y total del proyecto de ley" al considerar que "no se atiene a las exigencias más mínimas del Estado de derecho constitucional".

El nombre de la ley alude al magnate estadounidense de origen húngaro George Soros, conocido por sus obras filantrópicas y su defensa de una sociedad libre, a quien Orbán acusa conspirar para llenar a Hungría de extranjeros.