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14 de Oct de 2019

Mundo

Ocho años de guerra en Siria: 300 mil muertos y más de 5 millones de refugiados

Como una de las más cruentas guerra de la última década, el conflicto sirio cumplió ocho años como escenario de las luchas entre potencias y con resultados catastróficos en el plano humanitario

Ocho años de guerra en Siria: 300 mil muertos y más de 5 millones de refugiados

Tras ocho años de cruenta guerra en Siria, el drama humano persiste y el yihadismo ha retrocedido en la mayor parte del territorio.

Según datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos citados por la agencia Efe , el conflicto se ha cobrado al menos unas 371,000 vidas desde que iniciara la contienda en 2011, luego de los intentos de grupos que buscaban derrocar al Gobierno de Bashar al Asad, acciones que devinieron en una guerra civil con participación de potencias extranjeras.

Según la ONG, con sede en el Reino Unido pero con una amplia red de colaboradores sobre el terreno, del total de víctimas en la contienda, 112,623 son civiles, incluidos 21,065 menores de edad y 13,173 mujeres.

Asimismo, el Observatorio ha registrado 65,187 bajas en las filas del Ejército sirio y sus aliados, 50,484 de ellos de nacionalidad siria.

El Observatorio, que ha documentado el conflicto desde sus inicios, advirtió de que la cifra de muertos podría ser superior al medio millón, entre civiles, combatientes de todos los bandos, detenidos y desaparecidos.

Por su parte, según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR, en inglés) al menos unos 5.6 millones de personas se han visto obligadas a huir del país árabe, siendo Turquía, Jordania y el Libano, los principales Estados receptores de la ola migratoria.

El organismo señala que unos 13.1 millones de personas se encuentran en necesidad de protección, 6.6 millones de personas están desplazadas internamente, mientras 2.9 millones se encuentran en zonas sitiadas o de difícil acceso.

BANDOS Y ACTORES

Convertido en una contienda con presencia de las principales potencias mundiales y regionales, la guerra siria mantiene en el terreno fuerzas civiles y militares de Rusia e Irán del lado de Al Asad, mientras que Israel, Turquía, Estados Unidos y Arabia Saudí, se mantiene con su respaldo a lo ‘rebeldes sirios', una amalgama de alianzas de grupos de oposición a Damasco, que incluían a organizaciones yihadistas.

Aunque Washington anunció que retiraría sus tropas del país, aún no tiene definido la fecha para completar la salida.

Otro actor clave en el conflicto han sido las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza liderada por los grupos kurdosirios que buscan crear una Estado independiente. Estos controlan gran parte el nordeste del país árabe, en tanto el Gobierno sirio se encuentra con dominio en la mayoría del territorio.

‘A los grupos que apuestan por los estadounidenses, les decimos que no los protegerán',

BASHAR AL ASSAD

PRESIDENTE DE SIRIA

Al Asad ha advertido en varias ocasiones de que se dispone a recuperar el control de todo el país, donde el EI tiene presencia sólo en el 2.2% del territorio y está siendo expulsado de la última localidad habitada que controlaba en Siria, por lo que ya no representa un amenaza para Damasco.

Sin embargo, las FSD controlan ahora casi el 29% de Siria, en el noreste del país, lo cual supondrá un dilema para el Gobierno central, que nunca ha ofrecido más autonomía a los kurdos a pesar de sus reivindicaciones.

De acuerdo a reportes de la agencia Efe , citando un comunicado de las FSD, unos 29,600 combatientes radicales y sus familiares se han entregado a las milicias.

Las facciones insurgentes de todas las tendencias, incluidos los grupos más radicales como la exfilial siria de Al Qaeda, se encuentran arrinconados en la provincia de Idlib (noroeste) a la espera de una ofensiva gubernamental que quedó paralizada el pasado septiembre gracias a un acuerdo entre Moscú, principal aliado de Damasco, y Ankara, valedora de los rebeldes.

Tras ocho años de una guerra brutal y compleja, en la que han intervenido múltiples actores nacionales y extranjeros, nadie pone en duda la permanencia del presidente sirio Al Asad en el poder e incluso varios países árabes, que le aislaron en 2011 por la represión violenta de las protestas, han dado pasos hacia la normalización de las relaciones diplomáticas con Siria.