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07 de Dec de 2019

Mundo

Semana sangrienta en el noroeste de Siria deja decenas de víctimas

La cantidad de víctimas mortales de los ataques ocurridos esta semana pone en duda la eficacia del acuerdo entre Rusia y Turquía vigente desde octubre del año pasado

Niños en un edificio derruido de Siria.

Más de una decena de civiles perdieron la vida ayer en el noroeste de Siria y se suman al centenar de víctimas mortales de esta semana especialmente sangrienta, que pone en duda la eficacia del acuerdo entre Rusia y Turquía que desde octubre había protegido el último bastión rebelde del país.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, once personas, incluidos dos niños, han fallecido este sábado por bombardeos de la aviación siria contra la población de Ariha, en el sur de la provincia de Idlib, controlada casi por completo por grupos a rmados opositores.

Otro niño murió por los ataques aéreos gubernamentales en las afueras de Kafr Auid, también en Idlib, donde en los pasados días se han concentrado las operaciones de la aviación siria y de su principal aliado, Rusia, que no han dejado de golpear las poblaciones controladas por los rebeldes e islamistas. La Defensa Civil Siria, que desarrolla labores de rescate en áreas que escapan al control de Damasco, ha difundido imágenes en las que se puede ver cómo una niña aún con vida es salvada de debajo de los escombros de un edificio que se ha derrumbado por el impacto de las bombas.

Los también conocidos como ‘cascos blancos' han denunciado en Twitter que el mundo ha perdido interés por ‘el continuo derramamiento de sangre de civiles en Siria', pero el grupo —asegura— busca ‘dar voz a los ‘sin voz”.

El pasado viernes, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, denunció en un comunicado la ‘aparente indiferencia internacional' ante los ataques del Ejército sirio y sus aliados en el noroeste de Siria, donde un total de 103 personas, entre ellas 26 niños, han muerto en los últimos 10 días.

El pasado lunes la violencia alcanzó su punto álgido con la muerte de casi 40 civiles en la localidad de Maarat al Numan (sur de Idlib) en un bombardeo que fue atribuido a la aviación de Moscú por los ‘cascos blancos' y el Observatorio. El Ministerio de Defensa de Rusia negó ese mismo día haber llevado a cabo una operación en esa zona del país árabe, donde interviene a favor del presidente sirio, Bachar al Asad.

Según el Observatorio, organización con sede en el Reino Unido pero con una amplia red de colaboradores sobre el terreno, los aviones de guerra rusos no han dejado de bombardear puntos del noroeste de Siria esta semana.

Al mismo tiempo, la artillería del Ejército sirio y sus helicópteros no han cesado de atacar Idlib y las provincias vecinas de Alepo y Hama, donde aún hay presencia de rebeldes e islamistas que luchan contra Al Asad.

La violencia ha ido en aumento en esta región de Siria desde el pasado 30 de abril, cuando las fuerzas gubernamentales y sus aliados emprendieron una ofensiva no declarada contra las facciones opositoras, durante la cual han fallecido 824 civiles, incluidos 208 niños, según el último recuento del Observatorio.Mientras, la ONG Save The Children denunció hace dos días que al menos 33 niños han muerto sólo en Idlib en las últimas cuatro semanas, más que los 31 que murieron en todo 2018 en esta provincia.

Asimismo, 440,000 personas se han visto obligadas a huir por la violencia desde finales de abril, principalmente del norte de Hama y el sur de Idlib, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Esas dos áreas, además del oeste de Alepo y el norte de la provincia de Latakia, están incluidos en la zona desmilitarizada que se creó en torno a Idlib en octubre de 2018, gracias a un acuerdo entre Moscú y Ankara —valedora de los insurgentes— que detuvo una ofensiva gubernamental que parecía inminente en ese momento.

El pacto, así como el alivio que trajo su aplicación para los tres millones de habitantes de Idlib, es puesto ahora en duda ante la mayor escalada de la violencia en los pasados meses y los ataques repetidos dentro del perímetro de ese corredor ‘seguro' y sus cercanías.