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25 de Ene de 2022

Mundo

Sudáfrica dice adiós oficialmente a De Klerk reconociendo sus claroscuros

El expresidente falleció a los 85 años a consecuencia de un mesotelioma, un agresivo tipo de cáncer que afecta al mesotelio

Funeral
La ceremonia tuvo lugar en la Groote Kerk, una iglesia calvinista de Ciudad del Cabo.EFE

Sudáfrica dio este domingo su adiós definitivo en un servicio oficial a Frederik Willem de Klerk, el último presidente blanco del país y líder que abrió la puerta al fin del régimen racista del "apartheid", reconociendo su labor pero también sus claroscuros.

"Nacido en el privilegio blanco (...), criado en la ideología de la superioridad racial, comprometido con la defensa de un sistema aborrecible e inhumano, FW de Klerk llegaría a desempeñar un importante papel en nuestra transición democrática", afirmó en su panegírico el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa.

La ceremonia tuvo lugar en la Groote Kerk, una iglesia calvinista de Ciudad del Cabo (suroeste), donde residía el expresidente con su familia y falleció el pasado 11 de noviembre a consecuencia de un cáncer.

Asistieron al servicio varias figuras políticas del país, entre ellas la ministra de Infraestructura y exalcaldesa de Ciudad del Cabo Patricia de Lille y el ministro para la Presidencia, Mondli Gungubele, además de la esposa del fallecido, Elita De Klerk, y sus hijos.

El líder afrikáner ya fue despedido en un funeral a puerta cerrada restringido a sus allegados el pasado 21 de noviembre y sus restos mortales fueron incinerados.

El Gobierno sudafricano optó por organizar este acto a modo de homenaje oficial -durante el cual sonó el himno nacional sudafricano interpretado por la Orquesta Filarmónica de Ciudad de Cabo- tras la polémica desatada por la posibilidad de que el último presidente del "apartheid" tuviera un funeral de Estado.

En este sentido, la Policía dispersó por la fuerza hoy a un pequeño grupo de manifestantes que se habían congregado fuera del templo para protestar y reclamar justicia para las familias de los muertos durante el brutal sistema de segregación racista, según recogieron medios locales.

Ramaphosa destacó hoy el histórico discurso que pronunció ante el Parlamento el por entonces presidente de Sudáfrica el 2 de febrero de 1990, cuando anunció la liberación inmediata de los presos políticos y la legalización de los movimientos de lucha contra la opresión de la minoría blanca, incluido el Congreso Nacional Africano (CNA) de Nelson Mandela.

"Fue un acto valiente", según Ramaphosa, con el que De Klerk "fue en contra de muchos en su propio partido y de muchos sudafricanos que habían sido criados para (...) ver en las aspiraciones negras una amenaza contra su modo de vida".

El expresidente falleció a los 85 años a consecuencia de un mesotelioma, un agresivo tipo de cáncer que afecta al mesotelio, el tejido que recubre los pulmones, el estómago, el corazón y otros órganos.

Presidente de Sudáfrica entre 1989 y 1994, fue el líder que abrió la puerta al desmantelamiento del "apartheid" en 1990, en un escenario de gran presión internacional y sólo después de más de cuatro décadas de opresión total para la mayoría "no blanca" del país.

Pese a ese logro y a su desempeño político en democracia -De Klerk fue uno de los dos vicepresidentes del Gobierno de unidad encabezado por Mandela-, su legado es controvertido en la nación austral africana, donde la herencia del "apartheid" continúa aún muy presente en forma de grandes desigualdades socioeconómicas.

A De Klerk se le recrimina, por ejemplo, haber tratado de justificar los principios segregacionistas o incluso de negar que el "apartheid" fuera un crimen de lesa humanidad hasta en sus últimos años.

En un mensaje en forma de vídeo póstumo difundido por su fundación el día de su fallecimiento, De Klerk expresó como "último mensaje" al pueblo sudafricano que reiteraba su petición de disculpas por el daño causado por aquel brutal régimen racista.