El IMHPA prevé menos lluvias en el Pacífico y alerta sobre impactos en agricultura, agua potable, energía y Canal de Panamá
- 04/06/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️La elección de cinco nuevos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dejó una de las mayores sorpresas diplomáticas de los últimos años: Alemania, considerada una de las principales potencias económicas del mundo, no logró obtener un escaño, mientras que Austria, Portugal y Kirguistán consiguieron el respaldo necesario para ingresar al principal órgano encargado de la paz y la seguridad internacionales.
La Asamblea General de la ONU eligió este miércoles a los países que ocuparán durante el período 2027-2028 los cinco puestos que quedarán vacantes a finales de este año.
Los elegidos fueron Zimbabue y Kirguistán por el grupo de Asia-Pacífico y África; Trinidad y Tobago por América Latina y el Caribe; y Austria y Portugal por el grupo de Europa Occidental y Otros Estados.
Los resultados fueron interpretados por diplomáticos consultados por La Estrella de Panamá como una muestra del creciente peso político de los países en desarrollo dentro del sistema multilateral, en momentos en que las alianzas regionales parecen tener más influencia que el respaldo de las grandes potencias.
“Los países que ganaron no fueron los más fuertes ni las grandes potencias”, señaló el embajador de Panamá ante Naciones Unidas, Eloy Alfaro de Alba, al analizar los resultados.
La competencia más observada se produjo en el grupo de Europa Occidental y Otros Estados, donde tres países aspiraban a dos plazas.
Portugal consiguió 134 votos y Austria obtuvo 131, ambos por encima de la mayoría de dos tercios requerida para ser elegidos.
Alemania, en cambio, recibió 104 votos y quedó fuera de la composición del Consejo de Seguridad.
El resultado sorprendió a observadores y diplomáticos debido al peso económico, político y financiero de Berlín dentro del sistema de Naciones Unidas.
Fuentes diplomáticas señalaron que Austria y Portugal habían iniciado sus campañas varios años antes, construyendo apoyos mediante visitas bilaterales, acuerdos de respaldo mutuo y trabajo diplomático sostenido. Alemania se incorporó posteriormente a la contienda y, pese a desplegar una intensa campaña internacional, no logró revertir la ventaja acumulada por sus competidores.
La derrota alemana ocurre además en un momento en que numerosos países buscan una representación más diversa dentro de los órganos principales de la ONU.
Otra de las votaciones más disputadas ocurrió en el grupo de Asia-Pacífico.
Zimbabue aseguró rápidamente uno de los escaños al obtener 182 votos en la primera ronda. La segunda plaza quedó abierta entre Kirguistán y Filipinas.
Ninguno de los candidatos alcanzó inicialmente la mayoría requerida, por lo que fueron necesarias cuatro rondas de votación.
Finalmente, Kirguistán se impuso con 142 votos frente a 49 obtenidos por Filipinas.
Diplomáticos consultados indicaron que la candidatura kirguisa se vio favorecida por una estrategia de construcción de apoyos desarrollada durante varios años, basada en acuerdos de reciprocidad y alianzas multilaterales con diversos países.
Más allá de los resultados individuales, la elección parece confirmar una tendencia cada vez más visible dentro de Naciones Unidas: la consolidación de bloques integrados por países africanos, latinoamericanos, caribeños y asiáticos como actores determinantes en las votaciones de la Asamblea General.
Fuentes diplomáticas consideran que muchos de estos Estados perciben su participación en organismos como el Consejo de Seguridad como una oportunidad para fortalecer su influencia internacional y equilibrar el peso tradicional de las grandes potencias.
La misma dinámica se observó recientemente en la elección de la próxima presidencia de la Asamblea General de la ONU, donde resultó vencedor el candidato de Bangladesh frente al de Chipre.
Según diplomáticos consultados, el respaldo a Bangladesh fue impulsado por coaliciones como el G77 y China, el Movimiento de Países No Alineados y otros grupos integrados principalmente por países en desarrollo.
Los resultados de ambas elecciones sugieren que el equilibrio de fuerzas dentro de Naciones Unidas continúa evolucionando y que las alianzas construidas por el llamado Sur Global están adquiriendo una influencia creciente en la definición de los principales órganos del sistema multilateral.