Admiten fracaso contra guerrilleros

ASUNCIÓN. El gobierno no pudo atrapar al grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) durante los 30 días del estado de excepci...

ASUNCIÓN. El gobierno no pudo atrapar al grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) durante los 30 días del estado de excepción que entró en su última semana de vigencia en cinco provincias del norte, según admitió ayer martes el ministro del Interior.

¿QUIÉNES SON?

La organización ha sido señalada como un peligroso grupo criminal responsable de secuestros y atentados. Pero también ha sido sindicada como una guerrilla izquierdista dispuesta a “disparar y matar” para revertir las injusticias socioeconómicas en un país donde el 50% de la población vive en la pobreza.

La presunta amenaza guerrillera del EPP justificó así la promulgación, el pasado 25 de abril, de un “estado de excepción”, que por 30 días otorga atribuciones extraordinarias a las fuerzas de seguridad para detener sospechosos sin mayores trámites.

A la declaración, le siguió el mayor despliegue militar que ha visto Paraguay desde el retorno a la democracia, en 1989: el presidente Fernando Lugo sacó a la calle a más de 3,300 efectivos que se convirtieron en presencia cotidiana en cinco departamentos norteños.

Pero, hasta ahora, el operativo ha dado magros resultados. La detención de un supuesto integrante de la “red logística” del EPP. El cerco sobre un hombre señalado como líder que, herido y descalzo, se las ingenió para burlar a las fuerzas de élite y escabullirse en el monte.

Y no mucho más.

ESTADO DE EXCEPCIÓN

El ministro de Interior de Paraguay, Rafael Filizzola, reconoció ayer que el Gobierno no ha logrado dar con la cúpula del EPP, “pero no se puede esperar milagros de la noche a la mañana; no se puede poner plazos para capturarlos totalmente,” agregó.

No obstante, opinó que “sería irresponsable de mi parte asegurar que ampliando el periodo del estado de excepción se lograrán mejores resultados y se tendrá la detención de los miembros del EPP”.

Por su parte, el subteniente Hugo Fleitas señalo: “Con el estado de excepción hemos encontrado a muchos que tenían orden de detención”.

De ellos, ninguno era del EPP. Salvo algún rastrillaje policial, las maniobras se han limitado a controlar los accesos a las ciudades y el tránsito por senderos rurales.

Es precisamente eso lo que genera suspicacia: que las milicias estén apostadas en calles y rutas a la vista de todos.

El norte paraguayo es una sucesión de grandes estancias de tierra abierta y parches de monte impenetrable. Allí, según las autoridades, está prófuga la “cúpula” del EPP, y pocos creen que vayan a cercarlos sin al menos incursionar a machete entre árboles y pajonales.

Entre ellos, los productores ganaderos, que se consideran los principales damnificados del grupo criminal.

Entre la decena de acciones que le adjudican, se cuentan dos secuestros de estancieros de la zona, Luis Lindston y Fidel Zavala.

“Un 70% de los productores ya tiene miedo de asistir a sus establecimientos. El hábitat del EPP es el monte y, si no ingresan, no sé qué pueden lograr”, reclama ante BBC Mundo el presidente regional de la Asociación Rural, José Galeano.

¿FACTOR POLÍTICO?

No importa quién los haga, todos los comentarios sobre el EPP remiten al complejo entramado político de Paraguay. Un país donde, desde 2008, el presidente Lugo acabó con 61 años de hegemonía del conservador Partido Colorado, pero convive con un Congreso de mayoría opositora.

En ese sentido, el senador Enrique González, del Partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE), tercera fuerza política del país, aseveró la semana pasada que analizará si el Gobierno actúa en concordancia con la Constitución en este asunto.

Esta situación también revivió en el Parlamento los rumores del posible enjuiciamiento político del jefe de Estado, Fernado Lugo, por presunto mal desempeño en sus funciones.

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