Estados Unidos amenaza con sanciones a países que mantengan negocios con Irán

  • 24/08/2026 16:17
Washington lanza la Operación Paria Económico para cortar los ingresos de Teherán, mientras China advierte que protegerá sus intereses comerciales

Estados Unidos abrió un nuevo frente contra Irán. Esta vez, la ofensiva no estará encabezada por tropas ni bombardeos, sino por sanciones dirigidas a estrangular las fuentes de financiamiento de Teherán y castigar a quienes continúen sosteniendo relaciones comerciales con la República Islámica.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, presentó este lunes la denominada Operación Paria Económico, una estrategia impulsada por el Gobierno de Donald Trump que busca cortar los vínculos financieros internacionales del régimen iraní.

La advertencia de Washington alcanza tanto a empresas y entidades financieras como a gobiernos extranjeros. La Administración estadounidense sostiene que cualquier actor que facilite operaciones vinculadas con el petróleo iraní, el lavado de dinero o la evasión de restricciones podría quedar excluido del sistema del dólar.

“Estamos lanzando una hecatombe económica contra las conexiones financieras de Irán en todo el mundo”, afirmó Bessent durante una comparecencia en Washington, en la que calificó el anuncio como un primer “disparo de advertencia”.

El funcionario indicó que cada país dispondrá de un plazo para poner fin a las actividades identificadas por las autoridades estadounidenses. Sin embargo, no precisó cuánto tiempo tendrán los gobiernos ni detalló el calendario completo de las sanciones, que serán anunciadas progresivamente.

Cinco sectores bajo la lupa

Como parte de la nueva campaña, el Departamento del Tesoro identificó cinco áreas utilizadas por Teherán para obtener recursos y eludir las restricciones internacionales: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo.

Bessent aseguró que Estados Unidos conoce las redes empleadas por Irán para comercializar petróleo, transferir dinero y esquivar las sanciones. Agregó que ya fueron penalizadas 60 entidades, personas y embarcaciones presuntamente relacionadas con operaciones de contrabando.

La medida también apunta contra instituciones financieras iraníes. Entre ellas figura el Banco Melli, la mayor entidad bancaria estatal del país, cuyas sucursales internacionales, según Washington, deberán ser clausuradas.

El secretario del Tesoro sostuvo que Teherán deberá escoger entre el aislamiento y la ruina económica o una eventual reincorporación a la economía mundial.

La nueva táctica surge cuando la guerra contra Irán está próxima a cumplir siete meses y las operaciones militares y gestiones diplomáticas no han logrado doblegar al régimen. El estrecho de Ormuz continúa prácticamente cerrado, mientras las conversaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas.

China responde a las advertencias

Una de las principales incógnitas gira alrededor de China, uno de los mayores compradores de petróleo iraní y un respaldo fundamental para la economía de Teherán.

Aunque Estados Unidos no ha sancionado a los principales bancos chinos, Bessent advirtió que ninguna institución está fuera del alcance de las medidas estadounidenses si participa en operaciones destinadas a convertir el crudo iraní en divisas.

Pekín respondió que seguirá de cerca la situación y tomará las acciones necesarias para proteger sus derechos e intereses legítimos. El Gobierno chino también insistió en que las sanciones y la presión económica no contribuyen a resolver el conflicto.

La efectividad de la ofensiva estadounidense todavía está por comprobarse. Irán acumula décadas bajo sanciones y ha desarrollado mecanismos para resistir el aislamiento, entre ellos mercados clandestinos, operaciones con criptomonedas y una flota de embarcaciones utilizada para transportar petróleo sin ser detectada.

Teherán, además, respondió con nuevas amenazas. Autoridades iraníes advirtieron que los países vecinos que se sumen a la ofensiva económica de Washington podrían ser considerados enemigos. Paralelamente, amenazaron con imponer multas o capturar 46 barcos acusados de incumplir los protocolos de tránsito en el estrecho de Ormuz.

La escalada confirma que el pulso entre ambos gobiernos se ha desplazado hacia el terreno financiero, pero conserva el riesgo de provocar nuevas represalias y profundizar una crisis con repercusiones sobre el comercio, el transporte marítimo y los mercados energéticos internacionales.

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