Honduras quiere superarse

HONDURAS. El presidente hondureño Porfirio Lobo Sosa ha tenido que hacer grandes esfuerzos en su primer año de gobierno para desmarcarse...

HONDURAS. El presidente hondureño Porfirio Lobo Sosa ha tenido que hacer grandes esfuerzos en su primer año de gobierno para desmarcarse de los efectos del golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

De inicio, la ruta que trazó fue la de comenzar una ofensiva diplomática para reanudar las relaciones con más de 80 naciones y reactivar la deprimida economía.

Desde el derrocamiento del entonces presidente Manuel Zelaya Rosales cuando se iba a celebrar una consulta ciudadana para determinar si se convocaba a una Asamblea Nacional Constituyente, Honduras fue aislado de foros internacionales y organismos de crédito.

El gobierno golpista organizó las elecciones generales del 29 de noviembre de 2009, que colocaron a Lobo Sosa, de derecha, en la presidencia con una mayoría abrumadora de votos.

Su Partido Nacional también consiguió 71 diputaciones de 128 en el Congreso sobre su más cercano contendiente, el PL.

Sin embargo, los resultados no fueron reconocidos internacionalmente, pues las elecciones ocurrieron durante un gobierno de facto.

F ue así como Honduras fue suspendido el 5 de julio de 2009 de la Organizac ión de Estados Americanos (OEA), al tiempo que durante meses hubo intensas manifestaciones callejeras de apoyo al restablecimiento democrático y la vuelta de Zelaya.

El día de la toma de posesión, el 27 de enero de 2010, el entonces presidente de Colombia, Álvaro Uribe, y el de Panamá, Ricardo Martinelli, también de derecha, expresaron su apoyo a Lobo, lo mismo que EEUU.

Los primeros pasos de Lobo fueron claros: articular una ofensiva diplomática interna cional par a reinsertarse en el concierto de las naciones y lograr apoyo económico para salir de la profunda crisis en que estaba.

RECOMENDACIONES

La Asamblea General de la OEA se ha limitado a divulgar un informe de una comisión especial que contiene una serie de recomendaciones para allanar el reintegro de Honduras, entre ellas, que se facilite el retorno incondicional y seguro del ex presidente Zelaya.

También recomienda que se cumplan medidas que garanticen el fiel cumplimiento de la defensa y respeto de los derechos humanos.

Como resultado, el gobierno de Lobo ha respaldado el avance de los trabajos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación que coordina el ex vicepresidente guatemalteco Eduardo Stain, y la creación de la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos con rango ministerial.

La designada presidencial hondureña María Antonieta Guillén de Bográn y la titular de Justicia y Derechos Humanos, Ana Pineda, encabezaron la delegación hondureña que acaba de exponer su informe en el Examen Periódico Universal (EPU), ante el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en Ginebra, Suiza.

Con todo, durante la 36ª Cumbre del SICA, celebrada esta semana en la isla San Pedro, en Belice, el presidente Lobo Sosa declaró que ‘esperaremos pacientes a que la OEA decida’.

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