El primer recorrido de prueba del monorriel, desde Patio y Talleres hasta Ciudad del Futuro, se registró la tarde del lunes 13 de abril, con esta prueba...
- 12/12/2010 01:00
PANAMÁ. Que el pasado 18 de octubre el río San Juan trajo muchas más ‘piedras’ que las esperadas, no cabe la menor duda. La orden que impartió el presidente Daniel Ortega para iniciar los trabajos de dragado en 33 kilómetros de su cauce, reavivó el diferendo que —desde hace casi dos siglos, y más por su uso que por su carácter limítrofe— mantienen Nicaragua y Costa Rica.
Tras la instrucción comenzaron las labores, a cargo del comandante Edén Pastora, generando, al cabo de dos días, queja formal de Costa Rica por una supuesta violación de su soberanía y daños ecológicos en una reserva natural y la zona de Isla Calero (Harbour Head para los nicas).
Policías ticos con armas de guerra llegaron al área fronteriza, mientras tropas nicas se situaban también en la zona en una medida que el Gobierno dijo ser motivada por acciones del narcotráfico y no por la movilización costarricense.
Tensa la situación. Acusaciones de incursiones de un lado al otro es asunto de todos los días. Así están por cumplirse ya dos meses del conflicto y ambos países no han dialogado directamente. Ni con la intermediación de la Organización de Estados Americanos (OEA) ello se ha logrado. Por el contrario, el viernes, el presidente Ortega rechazó la propuesta de participar, el 20 de diciembre, en una reunión con Costa Rica con la presencia de este organismo. ‘Nicaragua no tiene nada que hacer ahí; este tema se encuentra en la Corte Internacional de Justicia (CIJ)’, afirmó.
DIVIDIDOS POR EL SAN JUAN
Con 200 kilómetros de extensión y desembocadura al Mar Caribe, el río San Juan ha tenido gran importancia histórica. En la época colonial sirvió para el comercio entre las provincias españolas de Costa Rica, La Habana, Cartagena y otras islas. Es más, por la estrecha franja de tierra que separa el Lago de Nicaragua (al que se conecta) del Océano Pacífico, el río fue considerado por diversas potencias (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Países Bajos) candidato potencial para construir una vía interoceánica.
Al darse la independencia de España, el valor del río provocó constantes altercados entre Nicaragua y Costa Rica por su posesión. Luego de negociaciones y acuerdos fallidos, en 1858 se suscribió el Tratado de Cañas - Jerez, en el que se convino que el límite de ambas naciones ‘empieza en el Mar del Norte (Caribe) desde la Punta de Castilla en la desembocadura del río San Juan de Nicaragua y continuará demarcándose por la margen derecha de dicho río’.
Sin embargo, el documento le otorga a Costa Rica derechos perpetuos de navegación con fines comerciales y su contenido, con algunas precisiones como la ‘prohibición de navegar con buques de guerra’, se ratificó por los laudos Cleveland (1888) y Alexander (1897).
A lo largo de un siglo, la situación parecía asumida, pero en 1998 se produjeron serios incidentes por la interpretación del tratado sobre la navegación, por lo que en marzo de 2009 ambos países llevaron sus diferencias a la Corte Internacional de Justicia de La Haya que, cuatro meses después, reconoció el derecho de Costa Rica a ‘navegar libremente’ para ‘fines comerciales’ por el río San Juan, pero no que lo hagan policías armados costarricenses. La soberanía del río pertenece solo a Nicaragua, que podrá inspeccionar las embarcaciones y solicitar documentos, explica el fallo.