El costo de la canasta básica enfrenta una presión dual: el incremento sostenido en los fletes por el alza de los combustibles y la irregularidad en los...
- 07/12/2010 01:00
ABIYÁN. Costa de Marfil se encuentra al borde del caos, con dos presidentes y dos primeros ministros, mientras la comunidad internacional trata de que Laurent Gbagbo deje la Jefatura del Estado, que ejerció los 10 últimos años, tras considerarlo el perdedor de las elecciones del pasado 28 de noviembre.
Sin embargo, Gbagbo ha rechazado hasta ahora las peticiones internacionales y de la oposición y ha designado a un primer ministro, Gilbert Marie Ngbo Ake, que se espera que nombre un Gabinete para sustituir al de Guillaume Soro. Este último, líder de las Fuerzas Nuevas y primer ministro en el Gobierno de Coalición con Gbagbo desde 2007, cuando acabó la guerra civil iniciada en 2002, dimitió ante Alassane Ouattara tras reconocer su victoria electoral, como también ha hecho la comunidad internacional.
Ouattara volvió a designar a Soro como su primer ministro y éste ha nombrado un Gabinete de 13 carteras, entre las que se ha reservado la de Defensa.
Mientras tanto, las Fuerzas Armadas, leales a Gbagbo, abrieron ayer las fronteras que cerraron el jueves pasado, tras conocerse el anuncio de la Comisión Electoral Independiente (CEI) de que Ouattara, con un 54% de votos, había ganado las elecciones a Gbagbo, que obtuvo un 46%.
GUERRA CIVIL
Durante la noche del domingo y la mañana del lunes, las protestas de los seguidores de Ouattara contra la pretensión de Gbagbo de mantenerse en el poder han arreciado y se han producido movilizaciones y algunos enfrentamientos. En el caso de la localidad de Issia, en el suroeste, siete personas resultaron muertas tras los enfrentamientos entre partidarios de Gbagbo y Ouattara, lo que eleva a más de una veintena los fallecidos por la violencia relacionada con los comicios en las dos últimas semanas.
En la zona norte, controlada por las Fuerzas Nuevas, los seguidores de Ouattara se manifestaron el domingo y el lunes en las ciudades de Bouaké, Seguela y Odienné ante las sedes de la Misión de Naciones Unidad para Costa de Marfil (ONUCI), para pedir que Gbagbo deje el poder.
Por su parte, el enviado de la Unión Africana, Thabo Mbeki, que llegó el domingo a Costa de Marfil y se ha reunido con Ouattara y Gbagbo, además del jefe de la ONUCI, Choi Young-jin, y representantes de la CEI y del Consejo Constitucional marfileños, prosigue su labor para tratar de evitar una nueva conflagración armada.