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‘Te invito a Panamá’: la respuesta del ministro Andrade a los reclamos comarcales por obras públicas
- 14/04/2026 00:00
A pesar de la lluvia intermitente y de los caminos empinados, decenas de moradores de Cascabel y Cerro Pita, en la comarca Ngäbe Buglé, comenzaron a concentrarse desde temprano. La noticia de que el ministro de Obras Públicas, José Luis Andrade, y la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, llegarían a la región indígena se esparció rápido, la razón es que no es habitual que autoridades de ese nivel suban hasta las alturas de los cerros del distrito de Mironó.
Mientras los ministros se acercaban en helicóptero, las familias emprendían su propio trayecto. Padres avanzaban con bebés sobre los hombros, mujeres ascendían en grupo por la montaña y otros atravesaban el río tras al menos una hora de caminata. El esfuerzo tenía un objetivo claro: ser escuchados después de mucho tiempo de espera.
El punto de encuentro fue el zarzo tres, en la quebrada de La Pita, un sitio marcado por la tragedia. Allí murieron, en octubre de 2025, Melanie y Kimberlin, dos estudiantes arrastradas por la crecida repentina de una cabeza de agua. El recuerdo de ese día seguía presente en cada testimonio.
“Aquí es un área muy difícil y hay muchos puntos donde se necesitan puentes. Los niños corren riesgos todos los días para ir a la escuela”, explicó Ovidio Araúz, representante de Cascabel, ante los medios de comunicación.
El líder local calificó el hecho de octubre como un suceso “lamentable” que aún exige respuestas. Según sus registros, en la comunidad hacen falta al menos diez estructuras, además de carreteras en mejores condiciones.
“Muchos estudiantes cruzan uno o dos ríos para llegar a clases y unas 5.000 personas pasan con frecuencia por la quebrada”, añadió.
Las peticiones no se limitaron a los puentes. Habitantes mencionaron los peligros en Loma Chivo y Cerro Otoe, donde el deterioro de las vías ya ha provocado accidentes.
Entre reclamos, la frustración también salió a flote. “Usted vino por aire, no quiso venir por tierra como nosotros; debería hacerlo para vivir lo que pasamos”, reclamó uno de los presentes al ministro Andrade.
“Creo que tu pregunta es un poco irrespetuosa. Los proyectos se están estudiando. Te invito a Panamá, a mi oficina, para que veas lo que se está evaluando para la comarca”, respondió el funcionario.
Durante su intervención ante medios locales, Andrade detalló el alcance del plan gubernamental. Señaló que se han prometido 100 zarzos para la región: entre 15 y 16 ya se han levantado en situaciones de emergencia, los primeros 50 se encuentran en proceso y se prepara una convocatoria para contratar otros 15 o 20 adicionales, dijo.
Explicó que la construcción implicará abrir entre 20 y 30 kilómetros de nuevos caminos, ya que algunos de estos pasos requieren habilitar entre seis y siete kilómetros de acceso.
El ministro indicó que los primeros trabajos deberían concluir entre julio y agosto, mientras que el resto iniciaría el próximo verano. Aseguró que las obras beneficiarán a comunidades de la comarca norte y sur, fundamente sería beneficado el distrito de Kankintú con el segundo grupo de zarzos. La inversión, precisó, asciende a $18 millones en esta primera etapa y a unos $20 millones en la segunda.
El titular del MOP insistió en que su visita buscaba revisar los zarzos y conocer de primera mano la situación de la zona. Aseguró que el Gobierno “está resolviendo los problemas” y prometió tomar nota de las solicitudes pendientes. Rodeado por la multitud, concluyó: “Lo que no se esté haciendo con gusto lo anotamos y lo ponemos en práctica”.
Sus declaraciones se dieron en una gira organizada por el MOP tras la publicación de La Estrella de Panamá titulada ‘Zarzos en Ngäbe Buglé: contratos directos y al triple del precio’, del 16 de marzo. El reportaje reveló que, aunque docentes y padres solicitaron estas estructuras desde septiembre de 2024, al inicio del gobierno, no fue hasta febrero pasado cuando las contrataciones directas se hicieron públicas mediante compras “excepcionales”, en el portal Panamá Compra.
La investigación evidenció que los primeros 50 zarzos fueron adjudicados por invitación por $18.1 millones, lo que equivale a un promedio de $358 mil por estructura e incluso algunos cuestan hasta medio millón.
Estos montos superan más del triple de los precios registrados en proyectos similares licitados en años recientes por municipios de la comarca y zonas cercanas, así como de otro zarzo construido en Pacora por el MOP en esta administración; y de las estimaciones de la Fundación para el Desarrollo Sostenible de Panamá (Fudespa) que presupuesto costos ante la necesidad de estos puentes entre $100 mil a $150 mil cada uno.
Ante los cuestionamientos por estas revelaciones periodísticas, el MOP defendió que las características del terreno inciden directamente en el costo y sostuvo que se trata de proyectos distintos.
El ministerio argumentó que el mecanismo excepcional —directo y por invitación— evitó una licitación pública bajo el argumento de urgencia, ya que un proceso ordinario podría extenderse hasta seis meses. No obstante, la institución había visitado la región indígena en 2024 sin planificar entonces la contratación.
Especialistas en compras públicas señalaron que este tipo de procedimiento exige estudios de mercado y la presentación de varias propuestas, requisitos que no se habrían cumplido plenamente. Entre las empresas invitadas figuran constructoras investigadas y que han alcanzado acuerdos con el Ministerio Público por casos de corrupción, como Meco, y otras con procesos abiertos por delitos contra la fe pública, como Desarrollos, Inversiones y Equipos Patria, S.A. (Diepsa).
También se incluyeron compañías sin adjudicaciones recientes o sin junta técnica vigente —un requisito esencial para operar en el ámbito de la ingeniería— pese a que el MOP aseguró haber convocado a firmas con experiencia.
Mientras persisten los cuestionamientos, la entidad reitera que la urgencia social y las condiciones geográficas de la comarca justifican tanto el esquema de contratación como los costos de las obras.
Tras el intercambio entre autoridades y los pobladores de Cascabel, todos los presentes, liderados por el ministro, descendieron unos metros por la ladera hasta una tolda del ministerio. Mientras Montalvo continuó hacia otros puntos de Cascabel para inspeccionar estructuras ya levantadas, Andrade se reunió con su equipo mientras sobre una mesa se alineaban los refrigerios destinados a la jornada.
Primero se atendió al personal que acompañaba a las autoridades, bajo la mirada silenciosa de los habitantes de la comunidad. Solo después, a los moradores se les organizó en una fila para entregarles una soda en lata y una bolsa de papitas.