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- 03/06/2026 11:18
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Agrega La Estrella en Google ↗️La campaña presidencial colombiana entró en una nueva fase de tensión política luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresara públicamente su respaldo al candidato Abelardo de la Espriella de cara a la segunda vuelta electoral del próximo 21 de junio.
El pronunciamiento del mandatario republicano, divulgado a través de sus redes sociales, generó reacciones inmediatas en Colombia y reavivó el debate sobre el papel de las potencias extranjeras en los procesos democráticos de América Latina.
Trump elogió la trayectoria del aspirante presidencial colombiano y aseguró que tendría la capacidad de impulsar el crecimiento económico, fortalecer la generación de empleo, ampliar los intercambios comerciales, enfrentar el narcotráfico y mejorar la seguridad.
Además, presentó la contienda electoral como una disputa ideológica entre De la Espriella y lo que calificó como una opción de izquierda radical, destacando que el resultado de los comicios tendrá repercusiones para el futuro de las relaciones entre Bogotá y Washington.
Las declaraciones contrastaron con la posición expresada apenas un día antes por el Departamento de Estado, que había reiterado que corresponde exclusivamente a los colombianos decidir quién debe gobernar el país y que Estados Unidos respeta plenamente la voluntad popular.
La respuesta del presidente Gustavo Petro no tardó en llegar.
El mandatario colombiano calificó el respaldo de Trump como una intervención indebida en asuntos internos y exhortó a los ciudadanos a defender la independencia del proceso electoral.
A través de sus redes sociales, Petro sostuvo que cuando una nación intenta influir en las decisiones políticas de otra se pone en riesgo la libertad de los pueblos. Asimismo, aseguró que durante un encuentro previo en la Casa Blanca había recibido garantías de que Washington no participaría en la campaña presidencial colombiana.
La controversia surge en un momento de alta polarización política, cuando los candidatos buscan conquistar a los votantes indecisos antes de la jornada definitiva del 21 de junio.
Aunque la intervención ha generado cuestionamientos diplomáticos, analistas recuerdan que no es la primera vez que Trump expresa apoyo explícito a candidatos o líderes extranjeros alineados con su visión política.
Uno de los antecedentes más recientes ocurrió en Honduras. Durante la campaña presidencial de ese país, Trump manifestó públicamente su respaldo al candidato conservador Nasry “Tito” Asfura y advirtió que una derrota de su aliado podría afectar la cooperación bilateral entre Washington y Tegucigalpa.
Finalmente, Asfura ganó las elecciones y recibió el respaldo de la administración estadounidense.
Situaciones similares también se registraron en Argentina, donde la Casa Blanca apoyó iniciativas económicas que terminaron fortaleciendo políticamente al presidente Javier Milei durante un período clave para su consolidación política.
En Europa, Trump brindó apoyo al primer ministro húngaro Viktor Orbán durante su intento de mantenerse en el poder. Sin embargo, en ese caso el respaldo internacional no fue suficiente para evitar una derrota electoral frente a una coalición opositora.
Estos antecedentes muestran que la influencia política de Trump fuera de Estados Unidos ha tenido resultados dispares y que sus respaldos no siempre se traducen en victorias electorales.
Para diversos observadores, el impacto del pronunciamiento podría ser más simbólico que electoral.
Kevin Whitaker, exembajador de Estados Unidos en Colombia, consideró inapropiada la intervención porque los colombianos deben elegir a sus gobernantes sin presiones externas. No obstante, estimó que, a estas alturas de una campaña tan polarizada, resulta poco probable que las declaraciones modifiquen significativamente la intención de voto.
Incluso, advirtió sobre la posibilidad de un efecto contrario al esperado, si el respaldo de Trump termina movilizando a sectores que rechazan la influencia estadounidense en la política colombiana.
Whitaker señaló que, en caso de una victoria de De la Espriella, el apoyo expresado por Trump podría traducirse posteriormente en una relación privilegiada con Washington para afrontar desafíos económicos, fiscales y de seguridad.
Esa eventual cooperación podría incluir respaldo en organismos multilaterales, acceso a financiamiento internacional y una coordinación más estrecha en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Otros expertos consideran que la posición de Trump responde a una estrategia regional más amplia.
Juan Cruz, exasesor de seguridad nacional durante la primera administración republicana, afirmó que el respaldo refleja el interés de Washington por contar con aliados cercanos en América Latina para combatir a los carteles de la droga y las organizaciones criminales transnacionales.
Según Cruz, De la Espriella encajaría dentro de la estrategia hemisférica impulsada por Trump para fortalecer la cooperación en seguridad y consolidar alianzas con gobiernos afines.
Sin embargo, algunos analistas advierten que una relación excesivamente dependiente de la actual administración estadounidense también implica riesgos políticos.
Las elecciones legislativas previstas en Estados Unidos para noviembre podrían modificar el equilibrio de poder en Washington. Además, el próximo presidente colombiano coincidiría con Trump en la Casa Blanca durante apenas dos años, por lo que un eventual cambio de administración en 2028 podría alterar significativamente las prioridades de la relación bilateral.
Mientras tanto, la controversia por el respaldo del mandatario estadounidense añade un nuevo elemento de tensión a una campaña ya marcada por la confrontación ideológica y la expectativa sobre el rumbo que tomará Colombia en los próximos años.