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- 12/01/2015 01:00
Según cifras de medios de prensa franceses, aproximadamente un millón 500 mil personas se manifestaron ayer en las calles de París contra los ataques terroristas islamistas, en esta ocasión contra un semanario, sus periodistas y caricaturistas. Los franceses expresan que únicamente lograrán vencer el miedo mediante la defensa de sus ideales democráticos. Y esta es la primera lección de Francia al mundo entero: está dispuesta a combatir el terrorismo, sea de Al Qaeda o el Estado Islámico, sin Patriot Act, sin militarizar la ciudades francesas y sin un Estado de excepción que limitaría los sagrados derechos del pueblo francés, consagrados en la República que hoy defienden.
Esta inmensa lección de democracia no pasará inadvertida, ni tan siquiera para los terroristas de Al Qaeda o para los que pervierten sus creencias religiosas-políticas por malentendidos del Corán. Francia está consciente de los peligros que la acechan y que la lucha contra los extremistas y terroristas que le espera será larga, dura e imprevisible.
Pero la nación no está desarmada ante la ascensión del peligro. Serán respuestas concretas las que vendrán, pues Francia, como el resto de Europa, se enfrenta claramente a una amenaza internacional de Al Qaeda, el EI o DAESH, y, además, los miles de fanáticos milicianos sin frente ni cuartel que le han declarado la guerra esta semana a los franceses, pero que vienen cometiendo acciones criminales en tantos otros lugares. Es una amenaza global, y se visibiliza, como lo indican informes de inteligencia estadounidense, en estados fallidos, como Yemen y Somalia.
La mala noticia es que no solo entrenan terroristas sino ciudadanos o residentes franceses. Se estima que unos 1,200 residentes franceses se han ido a Siria y a Irak. Fue lo que ocurrió con uno de los hermanos Kouachi, responsable de la matanza en Charlie Hebdo.
Francia no podrá eludir esta cruel realidad, pero tampoco dejará de defender las libertades francesas de expresión, culto, políticas, etcétera, lo hará para proteger la democracia, derrotar la intolerancia, el radicalismo totalitario que la amenaza y el derecho de seguir usando el humor y la sátira. Francia enfrenta graves desafíos históricos mientras defiende la democracia.