El diputado Eduardo Gaitán, ha asumido una postura firme frente a lo que considera una “lección que no debe repetirse”.
Investigaciones y tensiones internacionales crecen tras tiroteo entre lancha de Florida y guardacostas cubanos
- 27/02/2026 00:00
El enfrentamiento armado ocurrido el 25 de febrero en aguas territoriales de Cuba entre una lancha con matrícula del estado de Florida y fuerzas guardacostas de la isla continúa generando repercusiones internacionales, mientras avanzan investigaciones en Estados Unidos y aumentan las tensiones diplomáticas.
El incidente se produjo cerca de Cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara, cuando autoridades cubanas interceptaron la embarcación dentro de su jurisdicción marítima. Según la versión oficial de La Habana, los ocupantes abrieron fuego contra la patrulla naval, lo que desencadenó un intercambio de disparos que dejó cuatro personas muertas y seis heridas, además de un oficial cubano lesionado.
Las autoridades cubanas sostienen que el grupo transportaba armas y equipo militar con la intención de realizar una infiltración armada, lo que calificaron como un acto de carácter terrorista.
Posteriormente, testimonios de personas vinculadas a uno de los fallecidos indicaron que el objetivo del viaje habría sido enfrentar al gobierno cubano y provocar una reacción social dentro del país, lo que añadió una dimensión política al episodio.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificó el incidente como un hecho “inusual” y afirmó que su país realiza una investigación independiente para esclarecer lo ocurrido, subrayando que la embarcación no formaba parte de ninguna operación oficial del gobierno.
En paralelo, el fiscal general de Florida anunció una pesquisa estatal para determinar responsabilidades y verificar la versión de las autoridades cubanas, mientras legisladores estadounidenses han pedido aclarar si entre los tripulantes había ciudadanos o residentes del país.
La situación también provocó reacciones internacionales. Rusia acusó a Estados Unidos de una “provocación agresiva” destinada a escalar tensiones en el Caribe, reflejando el impacto geopolítico del episodio.
El enfrentamiento ocurre en un contexto de deterioro de las relaciones entre Washington y La Habana, marcado por sanciones económicas, restricciones energéticas y disputas políticas que han incrementado la presión sobre la isla.
Las autoridades de ambos países mantienen abiertas las investigaciones para determinar responsabilidades y esclarecer las circunstancias exactas del tiroteo, mientras el caso se convierte en un nuevo foco de tensión en una región históricamente sensible.