Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
- 07/03/2026 16:11
Irán lanzó el sábado varias oleadas de misiles y drones contra sus vecinos del Golfo que albergan bases estadounidenses, y prometió no rendirse pese a las amenazas del presidente Donald Trump de intensificar sus ataques.
Israel y Estados Unidos volvieron a bombardear Irán en el octavo día de guerra.
Uno de los ataques provocó un incendio en un aeropuerto de Teherán; aun así, la república islámica demostró que mantiene la capacidad de responder militarmente.
En Jerusalén y en ciudades del Golfo como Dubái, Manama y Riad se escucharon sirenas y explosiones.
Emiratos Arabes Unidos informó que sus defensas aéreas interceptaron 15 misiles y 119 drones, e imágenes de video muestran un proyectil estrellándose contra el aeropuerto de Dubái.
Una explosión se produjo cerca de varios aviones estacionados frente a un edificio del aeropuerto y a pocos metros de un tren en marcha, según grabaciones verificadas por AFP.
“Las fuerzas armadas iraníes tienen pruebas que demuestran que la geografía de algunos países de la región se pone, abiertamente y también en secreto, a disposición del enemigo”, afirmó Gholamhossein Mohseni Ejeí, jefe del poder judicial e integrante del triunvirato que dirige el país.
Por ello, “los fuertes ataques contra esos objetivos continuarán”, advirtió.
Arabia Saudita informó que interceptó un misil disparado contra una base aérea con personal militar norteamericano y Jordania acusó a Irán de “atacar instalaciones vitales” dentro de su territorio.
Irán también anunció haber golpeado con misiles una base militar de EEUU en Baréin, en reprealia por un ataque a una planta iraní desalinizadora de agua .
En un discurso transmitido por televisión, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, se disculpó ante sus vecinos del Golfo y prometió que no serían atacados “a menos que se produzca un ataque contra Irán desde esos países”.
Pero adoptó un tono desafiante ante su homólogo estadounidense, quien exigió la víspera la “rendición incondicional” de Teherán para poner fin a la guerra.
“Los enemigos se llevarán a la tumba su deseo de que el pueblo iraní se rinda”, dijo Pezeshkian.