Irán vive bajo la sombra de un posible ataque de EEUU entre preocupación e incertidumbre

  • 22/02/2026 09:21
La posibilidad de una guerra se ha convertido en el principal tema de debate entre los iraníes en los últimos días ante el despliegue milita

La sombra de un posible ataque estadounidense se cierne sobre Irán, mientras Washington desarrolla su mayor despliegue militar en Oriente Medio en más de dos décadas en medio de las negociaciones nucleares, lo que ha despertado preocupación, temor e incertidumbre entre la población.

La posibilidad de una guerra se ha convertido en el principal tema de debate entre los iraníes en los últimos días ante el despliegue militar cada vez mayor de EE.UU. en la región.

“Estoy seguro de que va a haber guerra; en unos días podrían iniciar los ataques”, comenta a EFE Afshin, un vecino del norte de la capital, preocupado por lo que pueda suceder.

“Es un sentimiento raro. Por una parte, quiero que ataquen porque tal vez nos ayuden a derrocar a la República Islámica, ya que en las calles parece ser imposible tras la matanza de enero. Por otra parte, me preocupa que el resultado de la guerra no sea el esperado”, expresa el joven de 34 años, dueño de una tienda de ropa deportiva.

Afshin sostiene que la probabilidad de que mueran civiles en bombardeos estadounidenses “es menor que en unas protestas callejeras contra el sistema clerical”.

Esta sensación la comparten otros ciudadanos, como la maestra de matemáticas Hale, tras la violenta represión de las protestas antigubernamentales de enero, que según el balance oficial dejó 3.117 muertos, aunque organizaciones opositoras como HRANA, con sede en EE.UU. elevan la cifra a 7.015 fallecidos, mientras verifican más de 11.700 posibles muertes y estiman unos 53.000 arrestos.

Hale cree que lo que se avecina será “decisivo” para el país.

“No me opongo a que Estados Unidos ataque. No nos queda otra después de la tragedia de enero. Pero tengo miedo de que las cosas salgan mal y que, por la respuesta de la República Islámica, los estadounidenses comiencen a devastar instalaciones clave”, señala la mujer de 35 años.

Compara la situación con una partida de póker: “O ganas o pierdes todo”, subraya.

Mientras tanto, EE.UU. refuerza su contingente en las aguas cercanas a Irán, donde ya tiene estacionado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate, y espera la llegada del USS Gerald Ford en los próximos días.

El despliegue coincide con nuevas negociaciones nucleares entre Teherán y Washington, que han celebrado dos rondas de conversaciones indirectas bajo mediación de Omán en Mascate y Ginebra, tras las que ambas partes hablaron de “avances”, aunque siguen sin reconocer sus líneas rojas.

Irán considera innegociable su programa de misiles y su apoyo a milicias regionales como Hizbulá y Hamás, que EE.UU. quiere incluir en cualquier acuerdo, y sobre la cuestión nuclear, Teherán insiste en que solo discutirá su limitación, no el enriquecimiento cero que busca Washington.

Con estas divergencias patentes, el presidente estadounidense amenazó el viernes con un ataque limitado si no se logra un pacto en un plazo de entre 10 y 15 días, mientras espera que Irán presente su propuesta de pacto en los próximos días, como ha dicho su ministro de Exteriores, Abás Araqchí.

En caso de fracasar la diplomacia, el mandatario estadounidense ha advertido que ocurrirán “cosas malas” para la República Islámica.

“Cosas malas para la República Islámica significan cosas buenas para los iraníes que llevan años luchando por la libertad y por un país normal que elija buenas relaciones con las grandes potencias”, afirma Amir, ingeniero informático de 29 años.

Voces en contra de la guerra

En contraste con las opiniones de Amir, Hale y Afshin, hay quienes no esperan nada bueno de una intervención militar extranjera.

Sara, abogada de 56 años, rechaza “tajantemente” cualquier intervención extranjera y recuerda que los conflictos e Irak, Siria y Afganistán “solo destruyeron infraestructuras y empeoraron la situación”.

“Una guerra no trae democracia, trae caos”, subraya.

Otros, fieles a la República Islámica, califican de “traidores” a quienes apoyan un ataque.

“Quien llame a que el enemigo bombardee su país es traidor. Pero aunque ataquen, recibirán duros reveses. La República Islámica no se quedará de brazos cruzados”, asegura Amir Hosein, guardia en una empresa estatal.

Según él, “hay millones dispuestos a luchar para proteger al sistema político islámico”.

Las autoridades iraníes han advertido con responder a cualquier agresión en su contra, que se convertiría en una guerra regional, con ataques contra las bases estadounidenses en Oriente Medio.

Aunque por ahora la guerra es una posibilidad y no un hecho, su sombra afecta la vida de muchos en Irán, donde la población sigue cada nuevo titular sobre despliegues militares y se pregunta con preocupación: ¿cuándo atacarán?

Lo Nuevo