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Keiko Fujimori: cuatro intentos presidenciales bajo la sombra del legado de su padre
- 08/06/2026 12:54
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Agrega La Estrella en Google ↗️Mientras Perú espera los resultados definitivos de una de las elecciones más reñidas de su historia reciente, Keiko Fujimori vuelve a encontrarse en un escenario que conoce bien: una segunda vuelta presidencial. La candidata de Fuerza Popular disputa por cuarta vez consecutiva el acceso al Palacio de Gobierno, un hecho sin precedentes en la política peruana contemporánea.
La trayectoria política de Fujimori está estrechamente ligada a la figura de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000 y continúa siendo uno de los personajes más influyentes y divisivos de la historia del país. Para millones de peruanos, su apellido representa orden, crecimiento económico y la derrota de grupos insurgentes como Sendero Luminoso. Para otros, simboliza autoritarismo, corrupción y graves violaciones a los derechos humanos.
Keiko Fujimori ha construido gran parte de la historia política peruana de los últimos quince años.
En 2011 perdió la segunda vuelta frente a Ollanta Humala. Cinco años después fue derrotada por un estrecho margen por Pedro Pablo Kuczynski. En 2021 volvió a quedarse a las puertas del poder tras perder ante Pedro Castillo. Ahora, en 2026, volvió a clasificar al balotaje y pelea voto a voto contra Roberto Sánchez.
A sus 51 años, la líder de Fuerza Popular ha logrado mantenerse como una figura central del escenario político peruano pese a los cambios de gobiernos, las crisis institucionales y los escándalos que han golpeado a distintas fuerzas políticas.
Su persistencia le ha permitido conservar una base electoral fiel, especialmente en sectores urbanos y conservadores. Sin embargo, también ha enfrentado uno de los niveles de rechazo más altos de la política peruana, fenómeno conocido como “antifujimorismo”.
La influencia de Alberto Fujimori continúa siendo determinante en la carrera política de su hija.
Durante años, Keiko intentó tomar cierta distancia de algunas decisiones de su padre para construir una identidad propia. Sin embargo, en esta campaña volvió a reivindicar parte de ese legado, especialmente en temas relacionados con seguridad, estabilidad económica y autoridad frente al crimen.
El expresidente sigue siendo recordado por haber derrotado militarmente a Sendero Luminoso y por impulsar reformas económicas que estabilizaron la economía peruana durante la década de 1990. Pero también fue condenado por corrupción y violaciones a los derechos humanos, hechos que continúan generando profundas divisiones en la sociedad peruana.
Ese contraste ha acompañado a Keiko durante toda su carrera. Cada campaña presidencial ha estado marcada por una misma pregunta: si representa una continuidad del fujimorismo histórico o una versión renovada de ese movimiento político.
Más de tres décadas después de la llegada de Alberto Fujimori al poder, el fujimorismo continúa siendo una de las fuerzas políticas más influyentes del país. Su capacidad para movilizar votantes y mantenerse competitivo en sucesivos procesos electorales demuestra que sigue ocupando un lugar central en el debate nacional.
Al mismo tiempo, la persistencia del antifujimorismo evidencia que las heridas políticas de los años noventa permanecen abiertas para una parte importante de la población.
Por ello, independientemente de quién resulte ganador en la elección presidencial, el protagonismo de Keiko Fujimori vuelve a confirmar una realidad difícil de ignorar en Perú: el apellido Fujimori continúa siendo uno de los factores más determinantes de la política nacional.