Temas Especiales

01 de Oct de 2020

Nacional

El hombre de la Embajada

PANAMÁ. Daniel Delgado Diamante se convirtió en ministro de Gobierno y Justicia 17 años después de que fuerzas estadounidenses invadier...

PANAMÁ. Daniel Delgado Diamante se convirtió en ministro de Gobierno y Justicia 17 años después de que fuerzas estadounidenses invadieran Panamá y derrocaran al general Manuel Antonio Noriega, el ex hombre fuerte del país.

Con Noriega, Delgado Diamante era uno del equipo de confianza. De hecho, formaba parte del Consejo Estratégico Militar (CEM) que era una especie de Estado Mayor paralelo y en el compartía con los Papo Córdoba, Siero, Arosemena King, Olaechea, entre otros.

El 20 de diciembre de 1989 Estados Unidos invade Panamá. Delgado Diamante recién había sido ascendido a teniente coronel. Se le encargó el Cuartel de San Miguelito. Allí lo agarró la invasión y Delgado Diamante peleó. Fue el único miembro del Estado Mayor que combatió. Los demás huyeron.

Para diciembre de 1989, Delgado Diamante llevaba poco más de 20 años en las Fuerzas de Defensa y la Guardia Nacional. Fue uno de los muchos presos de la invasión y permaneció 18 meses en la cárcel.

Como tenía derecho a su jubilación, decidió meter sus papeles. Encontró trabas en la nueva Policía Nacional, comandada en ese momento por Oswaldo Fernández, un abogado amigo del entonces presidente de la República, Guillermo Endara Galimany.

El nuevo comienzo

Tras graduarse de abogado en la Universidad de Panamá, Delgado Diamante entra al Ministerio de Relaciones Exteriores y rápidamente se gana la confianza del canciller Gabriel Lewis Galindo (q.e.p.d.), quien le da la responsabilidad de dirigir el servicio exterior desde su cargo como secretario general de la Cancillería.

Delgado Diamante logra el respeto de Lewis Galindo cuando resolvió en menos de lo que canta un gallo el traslado de la sede de la Cancillería del Parque Porras a Amador.

Cuentan los que lo conocen que en la Cancillería puso orden y las cosas empezaron a marchar como era.

Dominio real

Tenía el control real del servicio exterior, lo que en la práctica debía estar en manos del vicecanciller de la República, Omar Jaén Suárez, pero eso era “un desastre”.

Con el nuevo gobierno de Ernesto Pérez Balladares, que reemplazó a Endara en 1994, a Oswaldo Fernández se le designó como embajador de Panamá en Brasil.

Poco tiempo después, Delgado Diamante asume el control del servicio exterior y Oswaldo Fernández cayó en sus manos.

Fernández no duró mucho en el cargo. Sin duda, dice una fuente de la Cancillería, aquellas trabas que puso Fernández a la jubilación de Delgado Diamante eran una cuenta por cobrar pendiente.

El Partido Revolucionario Democrático (PRD) perdió las elecciones en 1999 y Mireya Moscoso, del Partido Arnulfista, asumió el poder.

Delgado Diamante tuvo que dejar la Cancillería, pero su amistad con Gabriel Lewis Galindo le valió otra gran oportunidad.

Por un año, empero, fue el administrador del PRD. De allí pasó a ser un asesor de la Ciudad del Saber, pero sus emolumentos los pagaba el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Precisamente la Ciudad del Saber debe su creación a Gabriel Lewis Galindo.

De vuelta

El PRD retoma el poder en 2004 con Martín Torrijos Espino. Samuel Lewis Navarro, el hijo de Gabriel Lewis Galindo es el primer vicepresidente y asume el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores.

Delgado Diamante vuelve a ser el secretario general de la Cancillería. El gobierno de Torrijos prometió a los panameños cero corrupción.

Julio Kennion era director de Aduanas y los ruidos de supuestos malos manejos cada vez resonaban más.

Torrijos decidió hacer una jugada: nombró a Daniel Delgado Diamante como el nuevo director de Aduanas y a Kennion lo nombra como el gobernador de Colón.

Como director de Aduanas, Delgado Diamante logra aumentar en más de 150% las recaudaciones por multa y disminuye enormemente los casos de contrabando, lo cual lo hizo acreedor a toda clase de elogios de parte de las autoridades de Aduanas de los Estados Unidos, así como de la Embajada estadounidense en Panamá, para quien se convirtió en un ciudadano ejemplar.

Es más, el empresario Roberto Eisenmann, ex presidente del diario La Prensa, lo alabó en uno de sus escritos, aunque luego de las reformas a la seguridad nacional le volvió a llamar “gorila”.

Para los que lo conocen, Delgado Diamante es un hombre eficiente. Donde lo pongas da resultado, dicen.

De Aduanas pasa a ser ministro de Gobierno y Justicia y en menos de 24 meses cambió todos los estamentos de seguridad del país, pero antes de eso, puso a ex compañeros de armas en puestos claves del Ministerio: Luis Gordón en el Sistema Penitenciario, Rigoberto Gordón en el Servicio Aéreo Nacional (SAN), Clovis Sinisterra en Migración, Severino Mejía en el viceministerio de Gobierno y Justicia.

El plan DDD

Asegurado el pleno control, cambió radicalmente la ley para los bomberos, fusionó el Servicio Aéreo Nacional con el Servicio Marítimo Nacional (SMN), creó un nuevo sistema de inteligencia, creó la Policía de Fronteras y puso a un uniformado nuevamente al frente de la Policía. Todo esto, con el apoyo estadounidense.

Es más, Delgado Diamante siempre sustentó su tesis de la reforma a las leyes de seguridad basado en informes de inteligencia estadounidense.

Muchos dicen incluso que Delgado Diamante es un hombre de la Embajada de EEUU, aunque funcionarios de esa sede diplomática siempre han negado cualquier relación con las nuevas leyes de seguridad. Ahora, en pleno disfrute de “sus logros”, un muerto de hace 38 años se le aparece en el camino al ministro de Gobierno y Justicia. ¿Sabía Torrijos de este hecho?

Ayer La Estrella intentó conversar con el ministro. Esta y otras preguntas, como los recursos que va a interponer en este caso, no se le pudieron hacer porque Delgado Diamante prefirió no hablar, no quiere hacer comentarios. ¿Será esta la caída del ministro?