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04 de Mar de 2021

Nacional

Un mal que se extiende en Colón

COLÓN. En las últimas semanas se ha hecho casi permanente, para los residentes de la ciudad de Colón la gran cantidad de humo, acompaña...

COLÓN. En las últimas semanas se ha hecho casi permanente, para los residentes de la ciudad de Colón la gran cantidad de humo, acompañado de malos olores que se dispersa por las barriadas aledañas al vertedero de Monte Esperanza.

Los sectores afectados son: Cristóbal, Arco Iris, Margarita, José Domingo Espinar (antiguo fuerte Gulick) e incluso el residencial José Dominador Bazán (antiguo Fuerte Davis).

La situación se da por los constantes incendios espontáneos y provocados que se producen dentro de estas instalaciones, las cuales desde hace ya varios años se encuentra colapsada y sin que hasta el momento se haya podido presentar una alternativa por parte de las autoridades y las propias comunidades a fin de evitar que se continúe contaminando e intoxicando a los miles de colonenses que diariamente están sufriendo por este malestar.

El relleno sanitarios de Monte Esperanza se encuentra construido sobre un área de relleno de las excavaciones del Canal francés; con niveles freáticos muy altos (12-18 pulgadas), sobre agua salobre.

Informes geológicos ubican en 99 y 102 pies la profundidad para alcanzar roca fragmentada. La base es de coral dragado del Canal.

El área original del relleno era de unas 44 hectáreas.

El relleno sanitario de Monte Esperanza cumplió su vida útil de operaciones, por lo que el mismo se ha convertido en un atentado a la salud de los colonenses, el mismo debe ser desactivado de manera inmediata, según los moradores del área.

Se debe atender este problema de manera conjunta sin ninguna actitud política, autoridades y comunidad, ya que de desactivarse el relleno sin contar con un reemplazo dejaría a la ciudad de Colón sin lugar de disposición de sus desechos, agravando el problema sanitario que se experimenta en este distrito.

El Ministerio de Salud debe intensificar una campaña tendiente a garantizar que este humo maloliente, el cual respiran los colonenses, no provoquen afectaciones que posteriormente tengamos que lamentar.

También afecta el normal desarrollo de las operaciones de tránsito por el Canal de Panamá ya que interfiere en la visibilidad de los conductores de naves.