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17 de Jan de 2021

Nacional

La lucha armada en la selva y la ciudad

El 13 de mayo de 1955, Fidel y sus compañeros fueron amnistiados. El gobierno de Fulgencio Batista había ganado las elecciones contra la...

El 13 de mayo de 1955, Fidel y sus compañeros fueron amnistiados. El gobierno de Fulgencio Batista había ganado las elecciones contra la candidatura retirada de Grau San Martín y quería comenzar su nueva gestión con una publicidad favorable. Por ello el general firma la amnistía.

Fidel sale de la prisión el 15 de mayo, y organiza en los días siguientes el Movimiento 26 de Julio, del que es secretario general. Sus miembros se denominan “moncadistas”. A pesar del fracaso de la acción de armas en el Moncada, esta había servido para tejer una aureola de admiración pública y heroicidad en torno a los combatientes.

El 7 de julio Fidel Castro parte hacia el exilio en México después de declarar a la prensa en el aeropuerto: “Volveremos cuando podamos traerle a nuestro pueblo la libertad y el derecho a vivir decorosamente, sin despotismos y sin hambre”. En México, Fidel hace contactos con muchas personas simpatizantes de la causa, cubanos o de otras nacionalidades, que por proximidad ideológica, detestación de Batista, admiración al rebelde, o simpatía por Cuba, le hacen donación de sus personas o de recursos económicos para la causa revolucionaria. Allí conoce al argentino Ernesto Guevara, médico por formación, revolucionario por vocación, al que apodarán “Che”.

A comienzos del 56 empezaron a entrenarse en México los futuros guerrilleros cubanos. Fidel se había propuesto el objetivo de “ser héroes o mártires en 1956”. Esperaba desembarcar a fines de ese año en las costas de Cuba para internarse en la selva con sus compañeros y dar comienzo a la lucha. El 2 de diciembre, él y sus compañeros revolucionarios logran desembarcar del buque Granma, en las playas de Oriente. Tres semanas después lograron arribar a la Sierra Maestra. Allí llegaron los pocos que no murieron o fueron capturados: Fidel, Raúl, Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida y otros, entre 17 y 21 hombres. Una persona de gran ayuda en la Sierra —aunque no venía en el barco— y después gran consejera de Fidel fue Celia Sánchez.

Meses después, el número de combatientes se había multiplicado. Vinieron las batallas, las bajas, las victorias. Los nombres se sucedieron: Alegría del Pino, Santo Domingo, el Ubero, las Vegas de Jibacoa, la batalla de Guisa.. Cienfuegos tuvo que luchar duramente en Yaguajay. Los grupos se dividieron en determinados momentos de la lucha para avanzar: el Che puso campamento en la Sierra de Escambray, en el centro del país. Finalmente, Batista renunció y huyó. La revolución castrista había triunfado y empezaba una historia nueva en Cuba.