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21 de Jan de 2020

Nacional

Boquete se quedó ‘a medio palo’

CHIRIQUÍ. Luego de casi tres meses de los estragos causados por las inundaciones en Boquete, sólo quedaron secuelas que dejó el río Cal...

CHIRIQUÍ. Luego de casi tres meses de los estragos causados por las inundaciones en Boquete, sólo quedaron secuelas que dejó el río Caldera al desbordarse.

En el lugar sólo se observan grandes extensiones de piedras que las corrientes movieron como papeles, troncos de árboles que fueron arrancados de sus raíces, viviendas que registran serias afectaciones, algunas fueron pérdidas totales porque las corrientes se las llevó. En fin, una población en zozobra por la amenaza de esta importante cuenca hidrográfica de los boqueteños, que a su vez, es el encanto de la afluencia turística y para los ciudadanos que buscan vivir en sus alrededores.

El puente que comunicaba al hotel Panamonte y la comunidad de Jaramillo Arriba sigue pendiente en pedazos porque las enfurecidas corrientes que arremetieron contra las estructuras de cemento y hierro socavaron una de las vías de comunicación terrestre de los boqueteños.

El Ministerio de Obras Públicas trabajó intensamente, durante los primeros días después de las inundaciones, el objetivo era que la Feria de las Flores se desarrollara sin problemas, porque es una fuente de ingresos en la economía para el sector hotelero, comercial y diversos sectores productivos que generan empleos. Pero todo se quedó atrás, nadie quiere recordar lo que sucedió en el área que fue declarado de emergencia.

El ingeniero Abelardo Guillén, de inspecciones del Ministerio de Obras Públicas en Chiriquí, afirmó que se ha invertido en la canalización del río Caldera un aproximado de 400 mil dólares, los cuales incluye la utilización maquinarias y personal en los trabajos de limpieza de las áreas más críticas.

“No hemos terminado, quedan tres puntos pendientes de atender, entre estos Bajo Mono, Palo Alto y cerca de una finca en la comunidad de Alto Lino”, dijo Guillén.

Aseguró que ya se hace los diseños para la construcción del nuevo puente del Panamonte y que será más grande y extenso con capacidad de soportar cualquiera corriente del Caldera.

Por su parte el alcalde de Boquete, Manolo Ruiz señaló que uno de los puntos que requiere pronta atención es Bajo Mono porque si llueve está expuesto a inundarse.

Ezequiel Miranda de la Asociación de Ambientalistas de Boquete, dijo que en los trabajos que se hicieron en el dragado del río no se tomaron las medidas o estudios de acuerdo al impacto ambiental lo que podría representar un peligro para futuras crecidas.

En cuanto a la limpieza del río agregó Miranda que faltan varios puntos como en Bajo Chorro, Quebrada el Respingo, el río Pata de Macho y otros puntos que no se han limpiado en donde algunas forman parte del parque los Quetzales.

Los residentes de las comunidades de Boquete y sus alrededores señalaron que ya nadie habla de lo que pasó en noviembre de 2008, porque ya se logró el objetivo que era salvar la feria y los interés económicos de los empresarios.