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23 de Jan de 2021

Nacional

La señora que sabía cantar

PANAMÁ. Nadie se lo puede creer en Nueva York. Ni en Londres ni en Panamá. Nadie menos ella ni sus vecinos del anodino pueblo escocés...

PANAMÁ. Nadie se lo puede creer en Nueva York. Ni en Londres ni en Panamá. Nadie menos ella ni sus vecinos del anodino pueblo escocés de Blackburntland.

Susan Boyle, una señora de 47 años, regordeta, con una dentadura difícil, cabellos en cualquier dirección, jamás besada, sin empleo y mucha ingenuidad pasó de ser voluntaria de iglesia a la nueva sensación mundial de Internet y la televisión.

El pasado sábado, el mundo asistió a otro de esos milagros instantáneos que se dan gracias a los reality shows : la señora Boyle se paró frente al jurado de Gran Bretaña. Tiene talento y anunció que cantaría “I Dreamed a Dream” (de la obra Los Miserables).

Adelante, dijeron los jurados Simon Cowell, Piers Morgan y Amanda Holden, con cierto aire de incredulidad, especialmente en el público, que se preparaba a cebarse con la poco habitual cantante.

Pero se quedaron mudos. Todos. Y luego vino la euforia. La interpretación de Susan generó una ovación de pie. Los tres jurados se deshicieron en halagos. “Es la mayor sorpresa que me he llevado en tres años aquí”, dijo Morgan. La perfecta Amanda estaba a punto de llorar. Y Simon, Simon el duro, estuvo dulce.

En el portal YouTube el video de Susan ha sido visto más de 26 millones de veces. El video puede ser visto en esta dirección: http://youtube.com/watch.

Y la cifra crece por segundos.

Tanto alboroto tiene un poco aturdida a esta mujer cuya vida cambió para siempre independientemente de si gana o no el show (pasará a semifinales). Los organizadores le han contratado un relacionista público para que la ayude a sortear el creciente acoso de los medios.

Otra vez, como hace tres años lo hizo el vendedor de celulares Paul Potts, hoy mega estrella de la ópera, un hijo del pueblo —sin los atributos que dicta la farándula— conmueve a todos más que por su talento por lo que representa.

El cuento de hadas, la Cenicienta, el camino del hombre o la mujer común, sin la dentadura ni la silueta de portada hacia el Olimpo de la fama y el dinero.