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18 de Jan de 2021

Nacional

Comunidad de las telarañas

CHIRIQUÍ. En la barriada San José a pocos kilómetros de la Ciudad de David centro, en la provincia de Chiriquí, se encuentra localizada...

CHIRIQUÍ. En la barriada San José a pocos kilómetros de la Ciudad de David centro, en la provincia de Chiriquí, se encuentra localizada la humilde comunidad precarista conocida como Garibaldi.

Al llegar al lugar, el cuadro de pobreza y la falta de oportunidades sociales se observa bastante acentuado.

Casas improvisadas, hechas de madera y zinc, altos índices de desempleo, hogares monoparentales, ausencia de agua potable en algunos sectores, delincuencia, y terrenos que todavía no han sido legalizados, es parte de la realidad que se vive en este lugar.

Aunado a este panorama se añade la gran cantidad de “telarañas”, es decir, cables que han sido comprados y empatados unos con otros para transportar energía eléctrica desde los postes de luz centrales hacia cada una de las más de 60 viviendas que existen en Garibaldi.

Lo peor es que con el pasar del tiempo la comunidad continúa creciendo, aproximadamente viven más de 300 personas, de esta cifra más del 40% está conformada por niños, quienes desconocen el peligro inminente que les rodea a diario.

“Somos conscientes de la situación, pero estamos cansados de solicitar ayuda, como somos gente humilde, nadie nos escucha, nadie nos presta atención”, expresó María Quintero, una moradora de la comunidad.

Quintero agregó, que están a la espera de la legalización de los terrenos para luego iniciar los trámites para la conexión de la luz.

No obstante, vivir en medio de las telarañas ha sido un riesgo mortal que todos han decidido tomar, mientras que los únicos dos buses de rutas que viajan hacia este lugar, han decidido no entrar a la comunidad por el temor de que pueda ocurrir un accidente por lo bajo que se encuentran los cables.

Javier Bouche, gerente de la Empresa Unión Fenosa, explicó que estas familias han reincidido en esta mala práctica, aunque se les ha dado la oportunidad para que puedan tener este vital servicio, pero de manera legal.

Sostuvo, que el hurto de la electricidad es un delito, que genera miles de dólares en pérdidas para la institución, ya que recargan la red y es peligroso.