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25 de Jun de 2022

Nacional

Récord en denuncias de corrupción

PANAMÁ. Los 100 días de Martinelli serán recordados por las denuncias de corrupción presentadas contra funcionarios del gobierno del ex ...

PANAMÁ. Los 100 días de Martinelli serán recordados por las denuncias de corrupción presentadas contra funcionarios del gobierno del ex presidente Martín Torrijos, especialmente por la detención del ex ministro de Educación, Belgis Castro.

En un hecho sin precedentes en la historia panameña, las autoridades judiciales iniciaron una investigación contra dos ex ministros del gobierno PRD, Salvador Rodríguez y Belgis Castro por malos manejos en fondos de los contratos para la remoción de fibra de vidrio en varios planteles educativos del país.

Sin contar el escándalo desatado por el desfalco de 2.7 millones de dólares al programa Red de Oportunidades del Ministerio de Desarrollo. Y las denuncias contra el ex presidente PRD, Ernesto Pérez Balladares, por las concesiones otorgadas durante su administración a los casinos. El ex presidente acusó al gobierno de “persecución política” en su contra.

La figura del zar anticorrupción Fernando Núñez Fábrega ha emergido como el estandarte del gobierno al momento de presentar estas querellas que hasta ahora han marcado un récord: 275 denuncias desde el 1 de julio. Según datos de la Fiscalía Anticorrupción, perjuicios que podrían significar millones para el Estado panameño.

La lista incluye denuncias por la compra de mochilas en el Ministerio de Educación, por medicamentos vencidos encontrados en los depósitos de la Caja de Seguro Social, por falsificación de medicamentos, por un contingente de cebollas putrefactas del programa Compita en Coclé, quejas por una sala oculta en la oficina del presidente de la Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional, creada por el ex diputado PRD, Pedro Miguel González. Y aunque argumentó que se trataba de un lugar para descansar entre sesión y sesión. La suspicacia aumentó cuando González aseguró que la escena fue montada por algunos diputados oficialistas.

Para el sociólogo Marcos Gandásegui esto forma parte de una tradición “hacer teatros y al final todos se olvidan”. Afirma que al final “es el pueblo quien debe velar porque estos actos sean castigados”.