Temas Especiales

02 de Apr de 2020

Nacional

El Chorro es un vertedero

PANAMÁ. OESTE. La irresponsabilidad de las comunidades y las empresas que están cerca de El Chorro de La Chorrera y el río Caimito, es...

PANAMÁ. OESTE. La irresponsabilidad de las comunidades y las empresas que están cerca de El Chorro de La Chorrera y el río Caimito, están contaminando estos afluentes, los que están causando serios problemas ambientales en este sector del país.

De acuerdo a Ramón Luck, director regional de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) esta área del distrito de La Chorrera es netamente agropecuario donde existen empresas pecuaria y porcinas, y muchos de los despercios son depositados en estos afluentes.

Luck señaló que existe preocupación tantro de la ANAM como de Salud porque antes estas actividades se realizaban en sectores distantes de las viviendas y ahora por la cantidad de barriadas que se están construyendo las mismas cada vez están más cerca de estas fincas, además que próximo a El Chorro existen cuatro porquerizas y una gallinera que son visitadas periódicamente por las autoridades del ANAM.

El funcionario señaló que se está conformando una comisión que consiste básicamente en recopilar impactos ambientales negativos que afectan a las poblaciones y de esta forma consolidarse esa información para apoyar y coordinar una comisión consultiva que está presidida por el alcalde de La Chorrera, Javier Herrera.

Según el funcionario de la ANAM algunas fincas han incumplido los parámetros ambientales, por lo que se están haciendo los correctivos para mitigar esa situación.

También indicó que se coordina con las autoridades respectivas para que las personas que infrinjan la ley sean sancionadas. Agregó que se evalúa la magnitud de las aguas residuales que van a dar a El Chorro.

Los chorreranos de la población que vio crecer a La Chorrera muestra preocupación por la desaparición de monumentos históricos, a causa de las nuevas construcciones que afectan esas obras sin que se haga un alto en el camino. Los moradores denuncian que se debe detener las construcciones para conservar estas estructuras, por muy ordinarias que sean porque nos cuentan sobre un tiempo que pasó.