20 de Oct de 2021

Nacional

Crónica sobre la entrevista frustrada a María Cristina González Batista

C inco minutos antes de la una de la tarde y bajo una pertinaz llovizna, la Unidad Investigativa de La Estrella —conformada por tres rep...

C inco minutos antes de la una de la tarde y bajo una pertinaz llovizna, la Unidad Investigativa de La Estrella —conformada por tres reporteros— llegó a las oficinas del Servicio Nacional de Migración en la Avenida Cuba. ¿El motivo? Cumplir con el compromiso, pactado horas antes, de una entrevista con la directora de la entidad. La Estrella había intentado contactarla sin suerte antes del inicio de las publicaciones alrededor de las causas judiciales y cruce de denuncias sobre el escándalo de nunca acabar del tráfico de ciudadanos chinos. Finalmente, luego de acudir a la televisión, María Cristina González parecía dispuesta a recibirnos.

Una vez llegamos a la puerta de la institución, un agente de seguridad se nos acercó: ‘¿Son los periodistas? ’, preguntó. Nos hizo pasar y vía telefónica anunció nuestro arribo. A los pocos minutos nos indicaron el camino hacia el segundo piso, donde funciona la oficina de la Directora.

Didacio Camargo, jefe de Relaciones Públicas, salió a recibirnos y a los pocos minutos se abrió el despacho de la dirección.

María Cristina González, una mujer joven y guapa que proyecta mucho glamour, con una amable sonrisa se dirigió a cada uno de los tres reporteros. Un apretón de manos fue su cordial saludo. Hasta que poco a poco su cara comenzó a transformarse.

Con menos dulzura que antes y con un tono de voz que llenó por completo la sala preguntó: ‘¿Y el director de La Estrella? ¿Dónde está Gerardo Berroa?’.

Quizá la encargada de Migración no sepa que los directores de los diarios no suelen ir a las entrevistas. Que para eso están los periodistas. Que somos los que escribimos e investigamos las historias. Que La Estrella le daba importancia a esta entrevista queda demostrado por la presencia de tres reporteros.

Con menos glamour, ahora ella es la que responde: ‘El presidente me dijo que Berroa vendría, lo mismo mi abogada’. ‘Que vendría el periódico, los periodistas que hacemos La Estrella’, fue nuestra respuesta.

En franco retroceso y desde la puerta de su despacho, casi a gritos, sentenció: ‘Si su director no viene no voy a hablar, me debe dar derecho a réplica —de eso se trataba la entrevista—. Una página entera del periódico, es más: un periódico entero me van a tener que dar’.

Nuestra perplejidad fue completa. La directora se iba hecha un torbellino, pero dio vuelta y, más calmada, segura de que la entrevista no iba a realizarse pero con el mismo tono amable del comienzo, preguntó: ‘¿Ya comieron? Hemos pedido almuerzos’. Era comida China.

Equipo de Investigación:

Linett Lynch, Carlos Cordero y Luis García