16 de Oct de 2021

Nacional

Manuel Amador Guerrero

M anuel Amador Guerrero nació en Colombia. Se graduó de Médico Cirujano en la Universidad de Magdalena, ejerció su cargo de doctor por a...

M anuel Amador Guerrero nació en Colombia. Se graduó de Médico Cirujano en la Universidad de Magdalena, ejerció su cargo de doctor por algunos meses de 1855 en Cartagena de Indias, luego en Colón, después en Santiago de Veraguas y más tarde en la Ciudad de Panamá, donde estuvo más de treinta años en el Hospital de Santo Tomás. Se casa con doña María Ossa Escobar. Tuvo tres hijos: Raúl, Manuel Encarnación y Elmira. Participó activamente en la política colombiana y se inscribió en el Partido Conservador. Como representante por la provincia de Veraguas ocupó una curul en el Congreso de la Nueva Granada. En 1866 fue elegido primer designado como Jefe de Estado del Estado Federal de Panamá. Al año siguiente fue electo presidente del Estado, pero una revuelta armada le impidió ejercer el cargo. Vencido y prisionero en el campo de batalla, hubo de sufrir luego el destierro que se prolongó por un año. En el 1886, por la renuncia del jefe civil y militar del Estado, General Santodomingo Vila, Amador Guerrero se encargó temporalmente del mando supremo. En 1890 era patente que la Compañía Francesa del Canal, que había comenzado la construcción de la vía interoceánica, estaba imposibilitada para concluirla dentro del término estipulado en el contrato. La compañía fue declarada en quiebra por los tribunales franceses en 1889. Había esperanza de que mediante una prórroga de la concesión la empresa pudiera reorganizarse y asegurar así la terminación de obra tan vital para la vida económica del país. Panamá, afectada directamente con la crisis, dispuso entonces enviar a Bogotá una comisión integrada por cuatro de sus más representativos ciudadanos con el objetivo de gestionar la prórroga ante el Gobierno central. Para esa comisión fue designado el doctor Amador Guerrero, en unión del célebre ingeniero panameño Pedro J. Sosa, autor junto a Wyse y Reclus del trazado de la ruta escogida para el Canal; el obispo de la diócesis, Dr. José Alejandro Peralta; y don Ricardo Arango, más tarde gobernador del departamento. El Gobierno colombiano convino en conceder una prórroga de 10 años que comenzarían a contarse en 1894, mediante la cual logró organizarse una nueva compañía y la empresa se salvó de una pérdida total. Tras el colapso del Canal Francés, surgen las negociaciones entre Colombia y Estados Unidos para reanudar la excavaciones del canal interoceánico. Nuevas esperanzas nacieron para el pueblo panameño al firmarse el contrato Herrán–Hay, que encomendaba la terminación de la obra por parte de EEUU. El congreso colombiano rechazó el convenio y Panamá se vio una vez más frente a su posible ruina. La miseria reinaba en el istmo. Estalla la revolución 1899 (la Guerra de los Mil Días) y no terminó hasta noviembre de 1902. Don José Agustín Arango, ciudadano prominente en el istmo, concibió entonces la idea de incorporar el istmo al rol de las naciones como república independiente. Este confió a Amador su secreto y ambos se dedicaron a trabajar conjuntamente por varios meses para separar el istmo de Colombia.