19 de Ago de 2022

Nacional

¿La generación que solo duerme?

PANAMÁ. La juventud chilena, a la cabeza de una movilización popular, ha logrado poner sobre el tapete los graves problemas que tiene el...

PANAMÁ. La juventud chilena, a la cabeza de una movilización popular, ha logrado poner sobre el tapete los graves problemas que tiene el país andino del cono sur.

Desde hace 30 años, cuando el dictador Pinochet impuso una reforma educativa que discriminaba contra los estudiantes de las capas medias y de la clase trabajadora, las protestas han sido continuas.

En los tiempos de la dictadura militar eran suprimidas a sangre y fuego. Cuando la ‘Concertación’ reemplazó a Pinochet y sus asesores, en 1991, existían esperanzas que se cambiaría de política. Sin embargo, socialistas y demócrata-cristianos continuaron con las políticas neoliberales y la juventud siguió siendo reprimida.

En 2006, un movimiento de estudiantes – ‘los pingüinos’ – obligó al gobierno de la presidente Bachelet a reconocer el colapso del sistema educativo chileno. Sin embargo, los políticos neutralizaron al movimiento juvenil.

En esta ocasión, 2011, los jóvenes han vuelto a las protestas por el pésimo estado de los planteles, la mala calidad de la educación ‘privatizada’ y por los costos altísimos de las matrículas.

El pueblo chileno ha aprovechado la protesta estudiantil para plantear sus reivindicaciones laborales, de salud y por el abandono gubernamental de todas las necesidades más sentidas de 15 millones de habitantes del país sureño.

El pueblo salió a las calles – la semana pasada en Santiago de Chile y otras ciudades marcharon cerca de 600 mil personas – presentando en forma clara su descontento con el gobierno del presidente conservador Piñera.

En la historia de Panamá, el movimiento estudiantil levantó banderas académicas y nacionalistas en la década de 1940. Obligó a los gobiernos liberales de aquella época a ampliar el sistema educativo y, además, encabezó las luchas contra la presencia colonial norteamericana en Panamá. El Pacto de la Colina, en 1958, y la gesta patriótica de enero de 1964 son, quizás, los momentos más álgidos del movimiento estudiantil en el siglo XX.

Después de la invasión norteamericana de 1989, el movimiento estudiantil panameño encabezó las luchas para asegurar el cumplimiento del Tratado del Canal y, también, para evitar la liquidación del sistema público de educación en Panamá. Además, los estudiantes contribuyeron a detener las intenciones de privatizar el agua y la seguridad social a principios del siglo XXI.

En la actualidad, los gobiernos panameños han logrado neutralizar a los jóvenes con medidas tipo dictatoriales en los planteles educativos. Las prohibiciones gubernamentales no pueden ser permanentes. Los estudiantes son los portadores de la conciencia crítica de la Nación y la fuerza que renueva las energías de cada generación que construye el futuro del país. Historicamente, Panamá y Chile caminan en la misma dirección y los estudiantes ocupan posiciones de vanguardia.