25 de Feb de 2020

Nacional

Sofre, azotada por la violencia

PENONOMÉ. La violencia y la delincuencia han llegado a las áreas rurales de Penonomé. Donde antes se podía vivir tranquilamente con la p...

PENONOMÉ. La violencia y la delincuencia han llegado a las áreas rurales de Penonomé. Donde antes se podía vivir tranquilamente con la puerta abierta, hoy día hay que mantenerlas cerradas y con verjas para tener un poco de seguridad y el punto detonante es la venta de bebidas alcohólicas, aseguran los moradores de estas comunidades.

En sesión del Consejo Municipal celebrada en Sofre, corregimiento de Pajonal, la comunidad expresó su inquietud por la venta al detal de bebidas alcohólicas y las repercusiones que esto ha tenido en la comunidad, donde hace un mes asesinaron con arma blanca a un señor que llegaba a su casa de trabajar.

El señor Agustín Chirú, presidente de la Junta Local de Sofre, vocero de la comunidad, expresó su preocupación porque el flagelo del alcohol está afectando la comunidad.

Manifestó que la gente se instala a tomar frente a la iglesia de la comunidad, incluso mujeres jóvenes se ponen a tomar cerveza en compañía de varones, y cuando salen del templo, lo primero que ve es eso.

Agrega que le preocupa más el hecho de que no es solo licor, sino que eso viene acompañado de la droga, motivo por el cual van a recoger firmas para llevarlas al Ministerio de Comercio e Industrias y a la Alcaldía, a quienes hizo el llamado a detener los permisos que se otorgan para estos negocios.

El señor Chirú pidió a las autoridades que realicen rondas policiales, pero sin sirena ni luces, porque alertan a los maleantes, que se meten por los montes a esconderse, y cuando ya no ven las luces, salen a continuar con sus fechorías.

Además, pide al alcalde que consulte con la comunidad cuando les llegan la solicitud de permisos para venta de licor. Pidió, además, que se les reconozca algún estipendio a los regidores ‘porque ellos no pueden estar trabajando por amor al arte, cuando tienen familias que mantener, por eso nadie quiere ejercer el cargo’, afirmó, ya que son los regidores quienes caminan la comunidad y llevan los casos al corregidor.

Recalcó que se sienten abandonados de las autoridades locales y provinciales.

Isaís Gómez, otro morador de Sofre, dijo que la bebida es cuestión de todos los días.