21 de Feb de 2020

Nacional

El ‘capricho’ de La Tuza, un despilfarro millonario

PANAMÁ. Fue considerado por sus gestores como uno de los proyectos ‘transformadores’ que el Gobierno impulsaría entre el 2010 y el 2014....

PANAMÁ. Fue considerado por sus gestores como uno de los proyectos ‘transformadores’ que el Gobierno impulsaría entre el 2010 y el 2014. Se trata de la Torre Financiera, apodada ‘La Tuza’, que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), bajo la administración del arnulfista Alberto Vallarino, impulsó a todo vapor para construirla en el terreno de la antigua embajada de Estados Unidos, en la avenida Balboa.

El proyecto se derrumbó en su cuna, pero hasta el momento el Estado se ha gastado 7 millones 248 mil 11 dólares en la obra. De esta cifra, 300 mil dólares fueron para la firma de arquitectos estadounidense Skidmore, Owing and Merrill, a la que Vallarino le solicitó hacer un diseño preliminar en forma cilíndrica, y el resto (6 millones 948 mil 11 dólares) al consorcio panameño Mallol -AMT, el cual finalmente diseña el proyecto por un monto de 7 millones 200 mil dólares.

En otras palabras, el Estado aún debe desembolsar 252 mil dólares por un proyecto que fue rechazado por la sociedad civil organizada, entre ellos, El Colectivo.

En medio de las protestas de El Colectivo, el MEF ordenó derrumbar el edificio de la antigua sede diplomática.

Así, mientras la sociedad civil organizada proponía construir un museo o traspasar el terreno al Hospital Santo Tomás o al Hospital del Niño, Vallarino insistía en el proyecto.

Vallarino sale del gobierno como consecuencia del rompimiento de la alianza (Cambio Democrático y Partido Arnulfista) y el Ejecutivo se desencanta de la Torre Financiera hasta el punto que el nuevo jefe del MEF, Frank de Lima, prometió traspasar el terreno al Ministerio de Salud.

PLAN ESTRATÉGICO

El entonces ministro Vallarino dijo que el proyecto ‘no era un capricho ni improvisación de nadie’, porque formaba parte del Plan Estratégico del Gobierno aprobado en Consejo de Gabinete a finales del 2009.

El documento establece la modalidad de asociación pública privada, mediante la cual el Gobierno construiría La Tuza y otros proyectos como la Ciudad Gubernamental, el nuevo centro de convenciones y el tercer puente sobre el Canal de Panamá.

TRISTE EJEMPLO

Fernando Díaz Jaramillo, de El Colectivo, consideró que la destrucción del edificio fue un triste ejemplo de intransigencia y falta de vocación democrática que tienen las autoridades.

Desde un inicio resultó indignante la forma en que el MEF establecía como prioridad presupuestaria este megaproyecto inmobiliario en el sector más caro de la ciudad capital y peor aún, en un momento en que en el país se evidenciaba la situación crítica del sistema de suministro de agua potable en el área metropolitana, dijo Díaz Jaramillo.

El activista hace referencia a la crisis que tuvo el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales en la planta potabilizadora de Chilibre, que por varios días dejó sin agua potable a los residentes de los distritos de Panamá y San Miguelito.

El edificio de la embajada estadounidense fue derrumbado y el terreno está baldío. Las nuevas autoridades del MEF no respondieron sobre el destino del terreno. Para Díaz Jaramillo, hay que estar atento al destino de este lote en vista de que, por su privilegiada ubicación, puede volver a ser ‘presa’ de quienes usan el Estado como especulación inmobiliaria.