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18 de Nov de 2019

Nacional

‘Al fin habrá planificación de cultura en Panamá’

Alexandra Schjelderup está feliz. Finalmente, después de un año de reuniones, entrevistas, análisis con diputados y organizaciones cultu...

Alexandra Schjelderup está feliz. Finalmente, después de un año de reuniones, entrevistas, análisis con diputados y organizaciones culturales, el martes 24 de abril la Asamblea Nacional aprobó la Ley General de Cultura. Ella, que es gestora cultural, coordinadora I + D en Cultura en la Universidad Tecnológica de Panamá y coordinadora en la Asociación Cultural EnRedArte, encabezó junto a un grupo una patriada para que exista esta ley en el país. La alegría, dice, se multiplica porque es compartida por todos los involucrados en el proceso, gente de las artes y letras, y, también, por los diputados de todas las bancadas: ‘En la Asamblea no había partido, no había colores; había comunión’. Panamá celebró la iniciativa que partió de la búsqueda de soluciones para poder trabajar en la cultura de forma más sostenible, relata Schjelderup.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA LEY?

Porqu e la cultura antes que nada genera cohesión social, comunidad. El ejemplo de los diputados es una metáfora perfecta. Además, es hora de que en nuestro país la cultura esté en un lugar donde podamos articular con salud, con desarrollo social, con Gobierno, con la ATP y con todos los estamento del Estado, inclusive para aliviar su propio presupuesto en proyectos comunes. La ley establece criterios modernos para la gestión pública y era necesaria porque la actual, la del INAC, tiene casi 40 años.

¿LA SOCIEDAD CIVIL INTERVIENE?

Sí. Queda involucrada en la formulación de la política cultural. El sector privado también, en el apoyo a la cultura mediante incentivos fiscales. Por otro lado, reconoce derechos culturales a los individuos y comunidades.

¿HOY HAY POLÍTICAS PÚBLICAS DE CULTURA?

No. El INAC es un programador, no un generador de políticas y está tratando de administrar con muy pocos recursos. Por eso en este momento no hay procesos, lo que hay es gente tratando de maltrabajar sin recursos. Todos los procesos se cortan, por eso en esta Ley se apunta a generar políticas tratando de identificar algunas acciones afirmativas, que para mí serían sobre todo en el área de la preservación de la interculturalidad y de inversión en los barrios. Al fin ahora habrá planificación de cultura en Panamá.

¿QUÉ PASA HOY CON LA CULTURA POPULAR, EN LOS BARRIOS, DESDE EL ESTADO?

Mucho del trabajo que se hace es desde esa verticalidad del yo superior que va a ayudarlos a ustedes. Aún se ve la gran cultura y la cultura pequeña... La gente en los barrios no existe a menos que venga alguien a bailar por sus sueños. O sea, desde el asistencialismo o desde la disfuncionalidad, pero ellos como sujetos no existen.

¿NO HAY RESPETO POR LA IDENTIDAD?

No hay un entendimiento de la cultura como una expresión popular. Incluso mucha gente ha hecho una lectura de esta ley como ‘vamos a culturizar a la gente’, y eso no es así. Si partimos desde otra perspectiva y entendemos que la cultura se transforma, nos salimos de la idea de la cultura pura y, como dice Jarabe de Palo, ‘que en lo puro no hay futuro, el futuro está en la mezcla de lo puro que antes de ser puro fue mezcla’. La cultura y la educación son cosas que hay que trabajar desde el concepto de deuda social y no de ayuda, porque significa que aceptamos un concepto del desarrollo en donde no hemos incluido a todos. Una perspectiva muy distinta planteada desde la riqueza que habita en la diversidad.

Y LA LEY INCUMBE A LA EDUCACIÓN...

Sí, hay muchos puntos de in tersección. El primero es básico y es que la enseñanza de las artes tiene una traducción directa en pensamiento creativo y el pensamiento creativo sirve para resolver tu vida. La imaginación es importante para todo. Si tú no tienes imaginación te va a costar mucho innovar... Entonces el sistema educativo tiene que articular con cultura porque hay un montón de saberes en la cultura que no tienen a priori una trayectoria dentro de la educación formal y sin embargo merecen ser reconocidos.