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23 de Oct de 2020

Nacional

Tres horas en el Metrobús

Pualina Batista se levanta a las cuatro de la mañana para preparar el café que la mantendrá despierta en el trayecto que va desde Cabuyi...

Pualina Batista se levanta a las cuatro de la mañana para preparar el café que la mantendrá despierta en el trayecto que va desde Cabuyita, área de Pacora hasta el Marañón, en el centro de la ciudad. Son casi tres horas dentro de una ‘fría nevera rodante’ que la traslada a su lugar de trabajo. Un inseparable abrigo azul es su compañero íntimo de viaje.

En el área norte, en el distrito de San Miguelito, Dayra Medina protagoniza una historia similar. Aunque la distancia que debe recorrer para llegar a su trabajo es más corta también llega tarde.

Estas dos mujeres comparten la frustración e impaciencia por la espera y por la escasez de transporte.

Ambas son parte de una situación que aqueja a los miles de ciudadanos que viven en Panamá y San Migueltio, derivada de la complejidad de un nuevo sistema de transporte, que en 16 meses de funcionamiento todavía no ha podido solucionar, por completo, las necesidades de los usuarios.

A PRIMERA HORA

5:00 a.m. En la parada de La Doña, en el corregimiento de 24 de diciembre aparecen los primeros pasajeros. Todavía tienen el sueño en los ojos. Madrugaron para asegurarse un puesto cómodo en el autobús de la ruta 24 de diciembre-Corredor Sur.

Aquellos que llegan una hora más tarde se quedan sin puesto. ‘¿A qué hora llegaste? ’ pregunta un anciano a un despistado usuario. ‘A las 5:30 de la mañana’, contesta.

‘Demasiado tarde hijo’. Aquí hay que llegar a las 4:00 a.m. para asegurarse un asiento, de lo contrario, prepárate para ir de pie en un viaje de dos horas’.

En un abrir y cerrar de ojos la parada queda repleta. No cabe un alfiler. Más allá, un grupo de personas forcejea por entrar por las puertas trasera de unos sobrevivientes ‘diablos rojos’.

La insuficiencia de tranporte hace que muchas personas se trasladen hasta Plaza Tocumen o El Parador (Don Bosco). Paulina Batista es una de ellas.

OTRAS RUTAS

En Plaza Tocumen, también en el sector de Don Bosco, el ambiente es parecido.

Un metrobús de la ruta Transistmica sale a las 6:20 a.m. Pleno tranque. Caras de agotamiento. Impaciencia...Muchos aprovechan para completar las interrumpidas horas de sueño. Otros chatean o escuchan música para matar el tiempo.

El autobús está repleto, pero la gente sigue subiendo...

Paulina tuvo suerte de encontrar un puesto libre después de media hora de espera.

Pese a las incomodidades dice que el nuevo sistema es más cómodo y seguro. La espera y la demora en el trayecto, abordo de un ‘diablo rojo’, sería insufrible. Pero, según ella, el aire acondicionado del metrobús alienta las ganas de dormir.

‘En los diablos rojos esto no pasaba’ dijo mientras escondía sus manos entre los bolsillos de su abrigo azul. Pero se queja de que el Estado debe garantizar que hayan más buses en los sectores de mayor demanda.

8:30 a.m. Centro de la ciudad. A Paulina le espera una larga jornada de limpieza.

TRANCÓN VESPERTINO

Entre las 4:00 p.m. y 6:00 p.m. se vive otro calvario. Ahora es el turno de Dayra. Regresa a casa cansada del trajín del día. No desea hablar mucho y tiene motivos. De su casa sale de madrugada y regresa de noche. Toma el bus de la ruta Tumba Muerto-Santa Librada a las 5:15 p.m en la terminal de Albrook. Los autobuses van repletos.

Reina el cansacio. Los pasajeros se ponen lo más cómodo que pueden y duermen. Un obrero aborda el autobús. Timbra el celular. ‘Llego a las 7:30 p.m’. La promesa no se cumple. Pasada las 7:30 p.m. el bus apenas llegaba a la altura del Centro Comercial El Dorado.

PERCEPCIÓN CIUDADANA

Las autoridades saben de las fallas del sistema y pese a ello, han optado por crear rutas de soporte para mejorar los percances que atraviesan. El presidente Ricardo Martinelli lo reconoció en su cuenta de Twitter y dijo que los panameños se ‘merecen un mejor sistema de transporte’.

Los usuarios no dejan de quejarse. Una encuesta realizada la semana pasada por la empresa IPSOS para este medio, evaluó si el actual sistema de trasporte mejoró los problemas de movilización del transporte colectivo. Sobre la interrogante ‘¿Cree que el Metrobús ha resuelto los problemas del transporte colectivo?’, un 65% de los encuestados respondió que no, mientras que un 26% dijo que sí y 9% no respondió. Se entrevistaron a mil 200 usuarios, una persona por cada metrobús.

16 MESES DESPUÉS

La empresa colombiana Mi bus, encargada de operar el sistema, cuenta con la flota de mil 200 buses a la que se comprometió con el Estado.

Actualmente circulan 880 buses en 32 rutas, pero aún faltan por operar en 76 rutas para completar el sistema en toda la ciudad.

Iván Posada, gerente de Mi Bus presentó hace una semana un informe en la Conferencia anual de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa en la que presentó proyecciones del sistema en 16 meses de funcionamiento.

Posada reconoció que los inconvenientes están dirigidos a la frecuencia en la circulación de los buses y la falta de más unidades.

Según él, mil 200 buses no serán suficientes para suplir todas las rutas.

‘Aunque tengamos toda la flota seguimos atados porque la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre y la Contraloria todavía no han hecho las compensaciones a los dueños de los ‘diablos rojos’ que operan en el sector norte, se quejó.

Otra de la fallas que mencionó Posada se debe a una carente infraestructura vial, inexistencia de carriles exclusivos y zonas pagas para el metrobús (áreas exclusivas para usuarios que adquieren tarjetas recargables).

Paciencia y tolerancia es lo que piden las autoridades a las usuarios. Pero Paulina Batista y otros ya están acostumbrados a esperar.