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20 de Oct de 2020

Nacional

Seguridad: mil millones de dólares disparados al aire

PANAMÁ. Son $548 millones los que tiene asignado el Ministerio de Seguridad Pública para la vigencia fiscal del 2012. De ese dinero, cas...

PANAMÁ. Son $548 millones los que tiene asignado el Ministerio de Seguridad Pública para la vigencia fiscal del 2012. De ese dinero, casi $493 millones son para operaciones y otros $56 para proyectos de inversión.

La lucha frontal contra el narcotráfico, que utiliza nuestro territorio como ‘pasillo’ de la droga que proviene de Suramérica y que se acarrea hacia los grandes mercados de Estados Unidos y Europa, es suficiente razón para asignar tales presupuestos.

En el 2011 fueron $420 millones, y en el 2010, otros $515. Se lo reparten los estamentos de seguridad para ‘blindar’ el territorio nacional de los efectos de este flagelo.

Por lo que se ve ahora, pasaron de moda las muertes violentas por causa del crimen organizado que hasta hace poco abultaban de ejemplos aquellas mediciones científicas del Sistema Integral de Estadísticas Criminales. Hoy solo representan el 17% de los homicidios documentados en el país durante los primeros cuatro meses del presente año.

El 49% de estas muertes es producto de la violencia doméstica alimentada por la intolerancia, la ingesta de alcohol y las revanchas entre familias y vecinos, según nuestras autoridades.

En medio de este nuevo escenario surgen los cuestionamientos sobre el enfoque de la estrategia de seguridad aplicada por el gobierno del presidente Ricardo Martinelli y de todo el dinero que se empleó en ella.

Ebrahim Asvat, exdirector de la Policía Nacional, no ahorró epítetos frente a lo que considera una gran chambonada, pues —según dijo— lo que se demuestra es desconocimiento sobre las causas de la criminalidad en Panamá.

‘A dónde van a parar los millones que se gastaron para luchar contra el narco. Dos años después descubren la causas sociales del crimen. Desde que el gobierno de Martín Torrijos reformó los servicios de seguridad se excusó diciendo que la criminalidad que imperaba en el país era extraterritorial’, afirma al establecer que Mulino mantuvo la misma teoría, añadiéndole una inversión millonaria en equipos para combatir el narcotráfico y a su gran aliada, la guerrilla colombiana.

‘Siempre sostuve que la criminalidad se focalizaba en las áreas urbanas de la ciudad capital, Colón y San Miguelito. Hoy, a dos años y medio del fracaso y con los índices de homicidios creciendo otra vez, el Ministro de Seguridad tiene que rectificar y reconocer que gran parte de los homicidios son a causa de las riñas, el deterioro de la familia, la ausencia de atención primaria y pocos programas dirigidos a los jóvenes’, agrega.

Por otro lado, el sociólogo Roberto Pinnock coincide en que los resultados en los índices de homicidios siguen siendo consecuentes con los mismos factores sociales de violencia familiar, etc.