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30 de Nov de 2020

Nacional

‘Cruzábamos la calle cuando lo tiraron’, relata el sobrino

COLÓN. Dixon Andreve tenía 30 años y era un tremendo tío, dice Fladse Méndez, su sobrino.

COLÓN. Dixon Andreve tenía 30 años y era un tremendo tío, dice Fladse Méndez, su sobrino.

El indígena guna que había llegado a Colón para trabajar como cocinero en Rico Pollo y colaborar con su familia no imaginó que las balas del conflicto de la ciudad costera, generado por la aprobación de la Ley 72, que permite la venta de los terrenos de la Zona Libre, le ocasionarían la muerte.

Fue el martes 23. Al caer la tarde, los enfrentamientos entre la policía y manifestantes habían cesado. Dixon y Fladse pensaron que podían caminar de la calle 9 a la calle 10, de la casa del uno a la del otro, cuando de repente, al pasar la carretera, ‘escuchamos las balas y pasamos corriendo’, recuerda alterado el sobrino que aún no se recupera del shock ‘porque hubiera podido ser él’, piensa en voz alta su esposa, sobrina política de Dixon.

Una bala atravesó el cuerpo de Dixon cuando los policías intentaban detener a los manifestantes, recuerda Eleuterio, un vecino que narra asustado los hechos.

Data en el informe forense que Dixon murió por perforación y herida por proyectil de arma de fuego en tronco, choque hemorrágico y perforaciones colónicas. Igual que José Patricio Betancourt Vega, el proyectil no se encuentra.

-¿Qué hacemos entonces ahora? Se pregunta angustiado su tío Feliciano.

-¿Quién nos va a llenar el vacío que nos ha dejado Dixon en nuestras vidas- pregunta Fladse.

En el hogar de los Andrade hay muchas preguntas sin respuestas. Por el momento, alivian el dolor de la pérdida con una súplica que se les haga justicia.