28 de Sep de 2022

Nacional

Los difuntos, sólo una vez al año

PANAMÁ. Dicen los grandes teólogos que cada 2 de noviembre ‘la Iglesia y los cristianos, en un acto de solidaridad, rezan para que las a...

PANAMÁ. Dicen los grandes teólogos que cada 2 de noviembre ‘la Iglesia y los cristianos, en un acto de solidaridad, rezan para que las almas de los que todavía están en el purgatorio lleguen pronto al cielo’.

Como ya es tradición, en casi todos los países de América Latina, multitudes enteras acuden a los cementerios a rezar y ‘a estar un rato’ con sus seres queridos, aunque solo sea una vez al año.

En Panamá, particularmente durante la víspera y en la misma conmemoración, se ha convertido en un ‘negocio’ cuyas ganancias producto de los servicios de remozamiento de lápidas, venta de flores (naturales y ornamentales), adornos y limpieza de herbazales aún no se cuantifican.

Gente vinculada a esta actividad ‘comercial’ no dudan en apuntar hacia la gente de edad avanzada como los más asiduos a la hora de ‘cuidar’ de sus difuntos.

‘Ya ni siquiera vienen a los entierros, salvo si se trata de una persona muy conocida’, relataba el viejo sepulturero de un cementerio de la zona oeste de la capital del país, entrevistado por Carlos Atencio, de esta Redacción, en una crónica publicada en este diario hace justamente 12 meses y que retrata una real idad que no varía en lo absoluto.

Y es que el tema del abandono de los difuntos, sean santos o no, no es nuevo y tras él queda al descubierto lo poco que el panameño se interesa por cumplir con los compromisos económicos que se adquieren cuando enterramos o cremamos a un familiar.

Hasta hace poco, en el Municipio de Panamá (que controla los cementerios de Amador, Concepción, Juan Díaz Pueblo Nuevo, Corozal, Alcalde Díaz, Chilibre, Pacora y Utivé) la morosidad de los deudos ronda los $850 mil.

Una fuente de la comuna capitalina reveló a La Estrella que en arrendamientos de ‘lotes’ y criptas, la Alcaldía cobra entre $10 a $15 anuales ‘y la gente no los paga. Sencillamente se desconecta’.

Por motivos de demanda y por la acumulación de la morosidad, los restos son extraídos y puestos en cajas o depositados en fosas comunes. También persiste la queja de que a lo largo de todo el año estos sitios son abandonados por los familiares, que solo esperan fechas como hoy para ‘cumplir’ con sus desaparecidos.