05 de Oct de 2022

Nacional

Reina Torres Araúz o la memoria

A continuación reproducimos un extracto de un texto publicado en la edición del 17 de octubre de 1999 del suplemento cultural ‘Tragaluz’...

A continuación reproducimos un extracto de un texto publicado en la edición del 17 de octubre de 1999 del suplemento cultural ‘Tragaluz’, cuyo autor es el poeta José Carr:

‘Pocas veces natura produce hombres o mujeres de ciencia tan completos como es el caso de Reina Torres de Araúz. En ella se conjugó la científica de inteligencia clara, imaginación amplia y profundo sentido analítico con la mujer de campo y la gran fundadora y administradora de instituciones y centros de estudio...

Nacida en la ciudad de Panamá en 1932, obtuvo en Buenos Aires su licenciatura en Historia (1954), luego se fue interesando en los museos... y estudió como Técnico en Museo (1955)...

Si nosotros examináramos con detenimiento la apasionada vida de esta estudiosa del hombre panameño -sin duda alguna nuestra antropóloga más grande, la más versátil y la más fecunda- hay un aspecto en esa vida que nos asombraría y ese aspecto es la conciencia clara de Reina Torres de Araúz de que sin instituciones apropiadas concebidas como museos, acondicionadas como depósitos de nuestra memoria... y, a la vez, lugares para la reflexión que es enseñanza y esfuerzo de transmisión del pasado fecundador del presente.

Reina Torres de Araúz fundó casi todos los museos que conocemos como tales en nuestro país, con un criterio de atender a las especialidades o disciplinas que más necesitábamos conocer. Igualmente, siendo el panameño y su diversidad étnica una de sus principales razones de estudio, y las actividades antropológicas, culturales más el entorno del panameño el centro de sus reflexiones, concibió en esa forma los seis museos más importantes que fundó y organizó en Panamá, en la década del ‘70, su época más productiva y fecunda.

Murió en 1982. Dejó una obra de investigación e interpretación científica del panameño muy sólida, coherente y generosa, como era ella. Sus reflexiones son parte integral de la teoría del ser nacional. Fue una panameña completa: pues entendió que no tendría un espacio propio de estudio si no garantizaba el objeto de su estudio (el hombre y la mujer panameños) y por eso fue una patriota ejemplar, con visión y sentido universal.

Recordarla hoy es un ejercicio de valoración de lo nacional urgente: también es un acto de profundo y conmovido agradecimiento’.