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24 de May de 2020

Nacional

Lote en Paitilla: Inicio feliz y final amargo

Atrás quedó la historia que mantuvo en vilo a medio país y enmarañados a varios funcionarios con sus instituciones. Aquella cuya realida...

Atrás quedó la historia que mantuvo en vilo a medio país y enmarañados a varios funcionarios con sus instituciones. Aquella cuya realidad superó a la acostumbrada fantasía de las telenovelas y películas con final feliz.

La historia de César Segura se había destapado en el horizonte panameño como la fabulosa suerte de un florista que había labrado arduamente una porción de tierra en una zona privilegiada y que por ello, lo premiaban con la titularidad ‘legal’ de un lote de 11 mil 379 metros cuadrados cuyo posible precio de venta era de más de $ 11 millones.Al revelarse la historia del afortunado florista, la opinión pública, dirigentes sociales y diversas instituciones saltaron a la palestra y manifestaron su grado de sorpresa, y la mayoría de indignación.Aparte de la verdad que podía ocultar el afamado florista, muchos buscaban la cabeza de Anabel Villamonte, directora de titulación en ese entonces de la Autoridad Nacional de Tierras y quien había concedido, sin costo alguno, la titulación de la codiciada tierra por toda una pasarela de funcionarios y personalidades del pasado.Desde el presidente Ricardo Martinelli, con su cuenta de Twitter y la solicitud de investigar el caso; hasta la gobernadora de la provincia de Panamá, Mayín Correa, quien había intentado construir un parque público en 1997, cuando en ese entonces era la alcaldesa del municipio capitalino. El detalle, es que ese terreno que le dieron a Segura, era uno inadjudicable ‘que ni siquiera se le debía dar a los ayuntamientos, a menos que fueran destinados para uso público’, de acuerdo con Benjamín Colamarco, ex director de Catastro, cuando estaba adjudicado al Ministerio de Economía y Finanzas.Fue entonces cuando actuó la Procuraduría General de la Nación y José Ayú Prado, a cargo en ese momento del Ministerio Público (MP), quien emprendió la investigación contra Segura y Villamonte, principalmente. Otros actores formaron parte de la obra, varios ligados incluso al Gobierno Central. Pero el show debía terminar. El MP había detenido a Segura tras formularle cargos por la supuesta comisión de los delitos contra la administración y la fe pública. En tanto su abogado lo ungía como ‘chivo expiatorio’. Y Villamonte, también investigada por la cesión de tierras en la playa de Juan Hombrón, cayó detenida y al igual que el florista, ‘perdonada’ bajo fianza y relegados al olvido en una historia de algunas penas y muchas menos glorias.