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20 de May de 2022

Nacional

Un repaso a los ‘juegos serios’

Aunque si bien es cierto que ‘Carrera Presidencial’ es el primer juego de este estilo en Panamá, no está cerca de ser el primero en el m...

Aunque si bien es cierto que ‘Carrera Presidencial’ es el primer juego de este estilo en Panamá, no está cerca de ser el primero en el mundo.

El año pasado, Cuba sorprendió al mundo de los ‘juegos serios’ (clasificación dada a los juegos que tienen una temática política) al presentar ‘Evolución’, que narra la historia de ‘Manolito’, un buen policía cubano que debe pasar por varios escenarios de la isla evitando los enemigos principales de la isla: la burocracia y el statu quo (representado brillantemente por un enorme robot metálico con gorra del ché que sigue los pasos del policía). Aparte de estos, larga es la lista y la historia de videojuegos que bien pueden darle unas clases de política y gestión a los ciudadanos y a los mismos políticos.Títulos como ‘Civilización’, el popular ‘Sim City’ e incluso ‘FarmVille’ presentan una forma de gestión que reta a los jugadores al equilibrio social a través de un sinnúmero de asignaciones. Otro que destaca entre los juegos de este género es ‘Rulers of Nations’, un juego de simulación que permitirá a los jugadores diseñar sus personajes, elegir un país a gobernar —de 170 disponibles—, diseñar sus legislaciones, evaluar la política internacional, llevar una gestión de desastres y responder ante entes como la ONU u otras 50 organizaciones internacionales, entre otros. Las características más importantes de este tipo de juegos es que ‘las representaciones sociales, económicas e ideológicas pueden ser vistas de manera muy explícita y más que crear un mundo virtual, lo simula’, de acuerdo una publicación del catedrático mexicano Guillermo Huertero Valle.Él agrega que ‘esta institución forma otra dentro de la organización y crea una unidad de significaciones que orientan y dirigen toda la vida de la sociedad considerada creando significaciones sociales imaginarias. Con esto se afirma que toda sociedad crea su propio mundo y determina qué es lo real y lo imaginario, lo que tiene sentido y lo que carece de tal; es decir, que toda sociedad es un sistema de interpretación del mundo’.