07 de Ago de 2022

Nacional

‘Pensé que quedaría bajo 60 pisos’

Habían pasado 19 horas desde que inició el incendio cuando Minitza Caballero entró para apagarlo, y los expertos advertían que a las 20 ...

Habían pasado 19 horas desde que inició el incendio cuando Minitza Caballero entró para apagarlo, y los expertos advertían que a las 20 horas el edificio podría colapsar. Era parte del equipo de refuerzo que llevaba todo el día trabajando en la Torre Bicsa, en la zona bancaria.

–Te toca, Minitza: tienes que entrar –le dijo un compañero.

Pero antes de eso, Minitza había tenido que tomar una decisión: sus hijas la esperaban en casa, donde las había dejado cuando recibió la llamada de ayuda; si tardaba más de 59 minutos correría más riesgo del que acostumbra. Cuando salió no había dudado ni un segundo en dejar su casa. Apenas había tardado media hora en llegar a la estación de bomberos y alistarse con el equipo de extinción. Pero ahora debía entrar, y todo cambia.

La estructura estaba en llamas, y un grupo de bomberos había comenzado ya a combatir el foco del incendio en el sótano. La radiación y el calor estaban debilitando las estructuras.

Minitza tiene 9 años de ser bombera; los seis primeros como voluntaria. Siempre sintió esa vocación, dice. Es una mujer fuerte, pero el humo a veces nubla el valor.

‘Por el nivel de humo no veía nada, era como estar ciega, pero yo estaba concentrada en cumplir con mi labor, y el miedo no me iba a detener’, cuenta con decisión.

Estaba sola junto a otro com pañero, pero él no soportaba más calor, y cuando se le agotó la máquina de aire se tuvo que retirar. Minitza se quedó sola. Por primera vez sintió temor apagando un incendio. El tiempo corre, pero el relevo no llega y ni el calor ni el humo la ahogaban tanto como la soledad. ‘El fuego habla’, dice recordando las explosiones que provocan las llamas. Así que se aferró a su única arma; el equipo de trabajo que la protegía.

‘Yo pensaba que me iba a morir. De una vez me puse en el mismo escenario de las Torres Gemelas: más de 60 pisos encima de mi’, cuenta ahora tranquila. ‘Y pensaba en qué iba a pasar con mis hijas... Pero me llené de valor y me encomendé a Dios’.

Para entonces el fuego ya estaba casi controlado, aunque las manos le siguieron temblando mucho rato más.

Ahora dice que lo volvería a hacer. ‘Ya se puede decir que yo soy una bombera’, dice rien do, a la vez que demuestra que ha pasado su propia ‘prueba de fuego’. Por si acaso, Minitza ya no se pinta las uñas ni se hace el blower tan a menudo. Tiene que estar preparada para lo que toque, incluso en el sofá de su casa.