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07 de Jun de 2020

Nacional

Todo pasa en el ciberespacio

Hace 10 años la gente no tuiteaba ni posteaba nada. El mundo era aparentemente más simple y se felicitaba a los cumpleañeros por teléfon...

Hace 10 años la gente no tuiteaba ni posteaba nada. El mundo era aparentemente más simple y se felicitaba a los cumpleañeros por teléfono. Ni Facebook ni Twitter existían.

Hace cuatro años, durante las últimas elecciones, algunos partidos políticos ni siquiera tenían portales web.

Hoy cada uno de ellos tiene, por lo menos, una página o un perfil en al guna red social y por supuesto, su sitio en la red.

Para el exmagistrado del Tribunal Electoral, Guillermo Márquez Amado, estos espacios virtuales ‘son una realidad de creciente importancia para las campañas políticas’. Porque, según él, crean una ‘especie de tú a tú público’ sin precedentes: todos pueden ver y todo queda guardado, nada se elimina sin posibilidad de ser traído a colación.

Además, las redes sociales son un factor clave a la hora de conseguir seguidores de menos de 35 años.

El secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Juventud, Jesús Guevara, estima que esas herramientas de difusión de información podrían ‘determinar el voto joven’.

Pero la eternidad en el ciberespacio de todo lo que llega al internet y su cercanía con la juventud no son las únicas características que acompañan a las campañas políticas panameñas en el mundo de las redes sociales.

Una peculiaridad de la vida en bytes, que puede incluso llegar a poner en riesgo una contienda electoral justa y ética, es su falta de regulación, o para ser exacto, la carencia absoluta de normas que impidan que se pueda hacer básicamente lo que sea en la red.

No son medios masivos de comunicación, o por lo menos no son considerados como tal a la hora de poner en práctica el Código Electoral.

Las líneas entre la campaña sucia y la campaña negativa se desdibujan. No existen límites impuestos a la impunidad de ocultarse detrás de un servidor.